Archivo de la etiqueta: niñez

Los niños

Hoy Sebas jugaba con sus coches y hablaba solo. Es una pena que al hacernos mayores perdamos ese regalo de poder expresarnos con libertad, sin vergüenza, desinhibidos totalmente como lo hacen los niños. La vida sería mucho más fácil si no perdiéramos el prisma por el cual la ven los niños. Algunos son malos pero no tienen malicia. Otros son envidiosos pero no son recelosos o desconfiados. Podrán ser inocentes pero son sabios y nobles a la vez.

Los niños son la excelencia del ser humano en su máxima expresión. A medida que crecemos nos vamos alterando, perdiendo cualidades. Nuestro crecimiento y aprendizaje debería centrarse en tratar de mantener la mayor cantidad de cualidades que poseen los niños. Adquirir experiencia pero sin perder la niñez.

Por varios años trabajé con niños. Lo que más me gustaba era que podía ver la vida desde su perspectiva, haciendo la mía más simple, menos importante, sobre todo los problemas los veía de menor gravedad. Ahora que tengo hijos he vuelto a sentir esas sensaciones.

1 comentario

Archivado bajo Reflexión

Mi nostalgia

Escucho a Miguel Ríos y quiero ser pequeño otra vez. Extraño ser joven, Mallorca, mi casa, mi calle, mis amigos. Correr, ser rápido, comer lo que me de la gana. Dormir sin tiempos, salir sin reloj.

Extraño ver la vida desde el ayer, allí cuando no miraba hacia atrás porque no había nada más emocionante que la expectativa del futuro. Ahora el mañana no es sino otro día para seguir recordando el pasado. Las noches húmedas por el frío de Mallorca, la incertidumbre de los días tratando de imaginar con quién me casaría, o donde trabajaría, o simplemente si tendría dinero para vivir. Todos esos pensamientos me trastornaban. Ahora que tengo las respuestas a aquellas preguntas de niño inmaduro, extraño la imprecisión de los minutos por llegar, la poca planificación.

Escucho a Miguel Ríos y pienso en ayer.

2 comentarios

Archivado bajo Reflexión

Más recuerdos que algún día olvidaré

Después de escribir la entrada de ayer, continué recordando. Hoy recordé más cosas, y éstas me hicieron recordar muchas más. Diferentes lugares, otras caras, distintas aventuras. He llegado a la conclusión que es imposible escribir todos nuestros recuerdos. Sería una tarea interminable la de intentar plasmar en este blog absolutamente todo lo que tengo en mi cabeza. Al menos haré el intento.

Como olvidar el alemán que robó mi perro, la goleada 12-1 de España a Malta, el penalti de Eloy, la moto de mi abuelo, los viñedos de mi abuelo, los silbidos de mi abuelo. Los juegos a papás y mamás con mi vecina, el supermercado de mi madre. Los shows del hotel Balmoral, aprender a bailar Rock N´ Roll, los roces con la hija de Pepe, el día que me jodí los dos codos, los baños de mi abuela. Como olvidar a mi abuela. Su risa, su llanto al reírse, sus carcajadas. Cuando aprendió la alineación del Madrid de carretilla, sus migas, sus pedos, o cuando me olía el aliento para ver si había fumado o me preguntaba si había hecho droga. Las goleadas en el Bernabéu, Romay, la muerte de Fernando Martín, las subidas de Perico, el dominio de Induráin, el “vamos” de Arantxa, los goles del Buitre, los pases de Míchel. Las siestas de mi padre, las charlas con mi tío, las risas de mi madre, el único chiste de mi abuelo, las broncas con mi hermana, el peluche llamado Tito, después Enano. Otra vez me dan ganas de llorar. El llanto por Arconada, o por el gol de Señor, la pelotita de los Vicario, las paradas de Paco Buyo. Sergio y sus primas, Laura y sus padres. Alvaro y su familia, todos los habitantes de Calas. Cómo extraño esos años. Mi bicicleta de montaña, la más barata del Pryca. Las películas porno de los padres de A. Su tocadiscos, The Cure, la nocilla, su queso manchego, su canasta en el patio. La gravilla de las calles, las farolas verdes, las cuestas, sus subidas, sus bajadas. La playa. El mar. La arena. El sol. Los turistas. El verano. La plaza, las fiestas, las monedas en el cubo de agua, las pruebas por todo el pueblo, las piñatas de harina. El peluquero, la tienda de la Rosa, las barras de pan diarias, las dos cintas de Loquillo y Los Trogloditas, mi casa, mi cama, mi tiempo libre. Mis escapadas por el tejado, las noches de marcha, los bailes, las turistas, los amigos. La monotonía. La adrenalina. Las noches de espiritismo. Mi primer trabajo. La piscina del bar, los blody marys, las coca colas gratis, las hamacas, la cinta de U2 que me robé, The Unforgettable Fire.

Mañana más.

3 comentarios

Archivado bajo Reflexión

¿Por qué quieres ser niño otra vez?

Quisiera ser pequeño para jugar con mi triciclo. Saltar en mi trampolín, subirme en la mesa del salón. Trepar a los hombros de mi padre, tumbarme en el respaldo del sofá. Mirar al Mundo desde abajo, estar más cerca de la tierra. Arrodillarme a matar hormigas, recostarme en el patio a ver pasar mis coches. Arrastrarme por el suelo de la sala, esconderme entre las mantas de la cama. Dormir en el asiento de atrás del auto, tomar leche a todas horas. Jugar con la manguera los sábados en la mañana, subirme al carro de la compra por la tarde. Escalar los árboles como si fueran montañas, ir a la montaña a ver los árboles. Armar mi barco pirata con cuidado, desarmar las mil piezas del Lego sin reposo. Fijarme en los días con atención. Quisiera ser pequeño para crecer sin cometer errores.

3 comentarios

Archivado bajo Reflexión