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Mi compu

Ayer apreté al botón de Reset, y vuelta a empezar. Move to trash, Escape, Control Alt Delete, Shut Down. Reprogramando disco duro. Hace falta más memoria. Voy a actualizar la tarjeta de video o instalar programas nuevos. Un monitor más grande, para ver las cosas de lejos. En fin, que no se puede ir en contra del progreso, y yo, progreso.

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Ayer murió mi abuelo

Ayer murió mi abuelo Pedro. Es extraño, pero siento que estaba muerto, aunque todavía vivo, desde hacía más de un año. La enfermedad de Alzheimer es horrible. Poco a poco se fue olvidando de todo, hasta de si mismo. A mi abuela la confundía con su madre, que a penas conoció porque fue criado por su propia abuela. A mi madre, su hija, la llamaba su hermana, cosa rara porque fue hijo único. A mis dos hijos los conoció primero por foto, cuando todavía podía saber que eran sus bisnietos. Se pasó sus últimos días mirando las fotos que le mandé de Marcos y Sebastián, diciéndole a mi abuela que esos dos de encima de la mesa no paraban de reírse ¿se estarán riendo de mí estos zagales? Cuando los conoció por fin, esta pasada Navidad, ya no sabía quien eran. Vivir sin recuerdos es peor que estar muerto.

Ahora que pasó a otra vida ¿habrá recuperado la memoria? Que bonito tiene que ser, después de muerto, volver a recordar todo aquello que habías olvidado. Algo parecido nos pasa cuando despertamos desorientados por una pesadilla y no sabemos distinguir la realidad del sueño. Al cabo de unos minutos sentimos un alivio al recordar que nuestra vida es real, y la pesadilla, solo fue eso, un mal sueño. Mi abuelo pasó el domingo quejándose, ya casi no podía respirar. Quizá a través de sus gritos impotentes nos quiso decir que quería morir para poder recobrar la memoria. Quizá gritaba los goles de España y quiso morir a tiempo para vivir el partido del jueves, y si con suerte se gana y más allá también se sale con suerte de la final, al menos mi abuelo nunca lo olvidará porque lo vivió, aunque sea ya muerto, pero entre nosotros. Mi abuelo ya no está vivo y desmemoriado, ahora está muerto pero sabe de nuevo quien somos. Para mí eso vale más que la carne y los huesos. Mi abuelo Pedro ya no vive en el olvido, mejor aún, una vez muerte vivirá para siempre en nuestro recuerdo, y nosotros en el suyo.

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