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Hoy me tocó de víctima

Hay que ser muy hombre para ganar, pero hay que ser más hombre para saber perder. Hay que ser muy hombre para conquistar una mujer, pero hay que ser todavía más hombre para aceptar que la has perdido. Y hoy yo, soy muy hombre.

No creo en karmas, ni en todo lo que sube, baja, por más de que haya toda una teoría que lo pruebe. Solo creo en los tiempos, en los diferentes tiempos, en las mentiras que todos cometemos en algún momento de nuestras vidas. Creo en la actuación del ser humano, y en lo buenos actores que podemos ser algunos. Creo en la confusión, y en lo muy confundidos que hemos estado algunos. Creo en el dolor, y mira que yo he hecho daño a muchos. Creo en el perdón, aunque no sé si creo en el olvido.

Hace tiempo me tocó a mí arrepentirme, haciéndole daño a ella, hoy le tocó a otra echarse atrás para hacerme daño a mí. Pero me alegro tanto porque me he quitado un peso de encima tremendo. Habiendo sido el malo durante muchas obras de teatro, hoy, siendo la víctima, me siento dolido pero diferente. Me siento bien. Siento la paz de estar convencido de que actué bien. De que hice todo bajo mis nuevos principios. Y de que, sin importar el daño que me hicieron, no se quebrantarán jamás, esos principios digo. Y me siento bien porque la entiendo, porque he estado en ese papel, y no es fácil decidir. Sobre todo cuando las dos opciones son buenas, o eso imagino. Y las dos opciones tienen sus pros, y el amor es el pro más a favor que existe. Por eso me alegro por ella. Espero que dure el amor. Además me acuerdo de una, y de otra, y de la otra, y de alguna que quizá me olvido, cuando se ilusionaron pero yo decidí seguir luchando por una idea que ya no existía, ni tenía marcha atrás. En ese momento los tiempos eran otros. Los sentimientos eran diferentes. Y les hice daño. El mismo que hoy siento yo. Imagino.

Y duele cuando le pones una cara, aquella con pelo blanco que vi en un Range Rover en el semáforo de la 79 ave con ella en el asiento del pasajero. Pero ya vendrán otros perfiles, con otros labios rojos. De momento hoy hay otro de los nuestros contento, con el pelo blanco, alguien que recuperó su amor, a pesar de pasear cuernos durante las dos últimas semanas. Y yo pensando que me los habían puesto a mí, cuando era yo el que se los estaba poniendo a él. Sorry, pero no me pude contener macho. Disfrútala, like I did. Y sé que el Sabina tiene una canción sobre este tema que espero que mi hermano enlace. Mientras tanto os dejo con Alex Clare.

Y esto solo abre nuevos horizontes, otras historias, aunque de momento no quiero líos por un tiempo. Hasta el jueves más o menos.

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Malena Costa

Mirá el Puyol, y “paecía” tontico!!

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The last hippie standing

Ayer fui a correr a la playa. Por cierto me quemé los pies, me salieron unas ampollas de película. Mientras corría atravesé la única playa nudista que hay en Miami, bueno, en el Sur de la Florida. Y mientras atravesaba la playa alguien gritó mi nombre de entre la multitud peluda y desnuda. Una pareja amiga, medio en bolas, me invitó a un par de manzanas desde su primera fila nudista. Allí me senté, y a ratos me tenté, pero mantuve los pantalones, por aquello de no ofender a los presentes… con mi cicatriz. Al rato de estar sentado mis ojos dejaron de mirar al infinito para comenzar a enfocarse en las personas que tenía al mi alrededor. Un grupo de unos quince nudistas, justo enfrente de nuestras sombrillas, todos rondando los cincuenta y tantos. Todos en bolas, menos algunas mujeres. Todos se saludaban de piquito en la boca, ellas con tetas falsas, todas iguales, producidas por el mismo cirujano. Ellos con tatuajes desgastados y descoloridos, con pendientes en los pezones y algunas orejas. Unas más grandes, otras más pequeñas, todas muertas. Uno hablaba de la dificultad de pararla. Otra de cómo el marido se lo hizo la noche anterior por horas en su jacuzzi después de no encontrar a nadie de su agrado en uno de los clubes swingers más famosos de Miami. Otra de cómo la piña le humedece su cosita. Muchos comentaban de el pete de marihuana que se habían pegado en el club la noche anterior. Otra repartía gambas cocidas en un bowl con salsa roja en otro. Todos metían las manos en las gambas previo a haberse rascado los huevos. “No thank you, I’m alergic” le dije cuando me ofreció de sus gambas cocidas. No habría pelos porque todos estaban afeitados hasta la coronilla.

Yo los miraba y los estudiaba. Ninguno menor de 50 años. Estos son los últimos hippies practicantes, entre comillas. Si bien algunos sí daban la impresión, la mayoría se delataba al conversar de los colegios de pago, los partidos de soccer, y las galletas de las girl scouts. Son hippies porque fuman maría, se comparten las mujeres y van a la playa en bolas, pero viven en los suburbios de Miami, manejan la Suburban y votan al partido republicano. Nacieron en los 60s, admiraron a sus hermanos mayores, con el pelo largo, la guerra, los Beatles, y crecieron queriendo siempre ser hippies. Fueron a las mejores universidades del país, dirigen sus negocios, hicieron dinero y entonces se metieron a hippies. De cualquier manera, a todos los sentí felices, y eso es lo que importa. Libres dentro de un sistema que no te da libertad. Han encontrado la manera de escapar de su rutina, aunque sea metiendo más gente en su cama. Yo cogí mis botellas, mis ampollas y mi gorra, y continué corriendo, que es lo que a mi me hace feliz.

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Los insultos de la mujer

Ayer me dijeron tonto, baboso y pesado, y me gustó. Pensando esta mañana en los insultos que los hombres reciben de las mujeres recopilé en mi cabeza los diferentes significados de los mismos. Aquí el recuento que me débil mente pudo hacer.

Durante el periodo de enamoramiento, noviazgo, luna de miel y, mes arriba, mes abajo, dos años de casado.

– Tontito: Tras soltar varios piropos sin sentido.
– Bobo: Después de llamarte feo a ti mismo en un claro acto de falsa modestia.
– Pesado: Jugando le aprietas el rollito de la barriga, prácticamente inexistente.
– Graciosito: Le hiciste un par de chistes machistas “¿Cómo le darías más libertad a la mujer? Ampliando la cocina”.
– Gordito: Tumbados en el sofá viendo una película…“Toma gordito, hice palomitas”.
– Vago: ¿Me traes una cerveza princesa? Aquí tienes mi príncipe vago.
– Idiota: “Nunca te sería infiel, no pienses eso idiota mío”.
– Imbécil: “¿Creo que no te gustó mucho? No seas imbécil, eres una máquina en la cama”.

Después…
– Tonto: Ay qué tonto eres con tanto piropo.
– Bobo: Qué bobo, pues claro que eres feo.
– Pesado: Gorda tu madre. Pesado de mierda, no me toques más la barriga.
– Graciosito: ¿Te crees muy graciosito con esos chistes de mierda? Pendejo.
– Gordito: Seguí nomás comiendo palomitas…no ves lo gordo que estás.
– Vago: Tráeme una cerveza que el partido está buenísimo. La próxima vez te levantas tú. Vago de mierda… (mientras se aleja).
– Idiota: Tienes que ser muy idiota si crees que te voy a ser fiel toda la vida.
– Imbécil: Otra vez me dejaste con ganas de más, imbécil.

PS: Esto no aplica a todas las mujeres, o parejas. Creo.

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Ahora entiendo a las mujeres

Y sobre todo cuando no quieren hacer el amor. Es que después del madrugón, todo el día en el curro, llegar a casa solo, recoger todo, hacer la tarea con Marcos, cocinar, bañarlos, darles la cena y ponerlos a dormir… lo último que quiero ahora es que llegue Lari cachonda.

Tengo tanto sueño que creo que no tendría fuerzas para zzzzzzzzzzzzzz (me quedé dormido)

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Albures de un español en México

Es muy difícil hablar en México sin caer en el doble sentido, sin ser víctima de los albures mexicanos. Aquí, todo tiene otra connotación y siempre suele ser sexual.

Algunos con los que he sido víctima esta semana:

– Caminando por Reforma, yo voy a pasarme a la otra acera donde estaba Carlos Millet cuando dije “voy a cruzar con Millet”. Recibí desde un disfrútenlo a vaya hijos más feos que van a tener.

– César le pregunta a Ayr: “¿Quieres de mi quesadilla?” Le responde: “No, me gustan más las gorditas” Y César no lo pudo remediar: “Ah no, eso hace ya unos diez años”

– Yo pregunto: “¿Quién se viene?” Solo íbamos por café pero todos contestaron cualquier barbaridad.

– Le pregunto al camarógrafo que grabó mi segmento: “¿Quiere Jorge Zambrano la chaqueta?” Y me contestó que creía que prefería que se la hiciera una mujer.

– Hago un comentario sobre los cromos de Chile del álbum Panini del Mundial. “Los de Chile no se pueden pelar” Me contestaron por supuesto que seguro no le estaba poniendo ganas.

– Hice un comentario sobre los albures “De diez he cogido cinco” Y todos gritaron “ahh ya, bájaleeee, no te hagas, ya quisieras haberte cogido cinco”

– Adrián le pregunta a Ayr: “¿Qué título le vas a poner al video de Joaquín de Contacto?” “Joaquín le dio duro a Javier Aguirre” Y alguno contestó: “ay, no sabía que te gustaban maduritos”

– Y claro, después de tanto albur, algo aprendí yo. Matilde me preguntó sobre mi segmento de Contacto: “¿Qué dura?” “Ay gracias, le respondí” “¿Qué cuanto dura?” “Pues depende de cómo se estimule”

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La ventaja de la mujer sobre el hombre

En el tema de aparentar lo que no somos, las mujeres siempre tendrán una pequeña ventaja sobre los hombres. Cuando nos remitimos a ese obsesionado mundo de mejorar nuestra imagen, ese que aspira a cambiar lo que la naturaleza o la gravedad nos tiene planeado, la mujer tendrá siempre las de ganar.

Una ofuscada manía nos domina: la de cambiar nuestro aspecto a toda costa. La rubia quiere ser morena y la de pelo oscuro hacerse mechas. La rubia de bote hará que volteen más miradas que el hombre sumergido en plena crisis de la mediana edad con el tinte de Just For Men chorreando por la frente. La mujer con extensiones será siempre una potra sexy. El hombre con peluca generará murmullos al pasar. La señora se inyectará botox en la frente, en los labios o se hará la nariz para ganarle años al reloj. Un hombre con botox parece vivir en un continuo espanto, o peor será su caso si termina como Sylvester Stallone. Para el pelo liso se inventó la permanente con nefasto resultado en los hombres y sino mirad a Maradona. Para las de pelo rizado ahí tenéis las planchas para alisarlo con un muy puto resultado para los hombres, mirad nada más a David Bisbal. Las tetas falsas, la lipo o la extracción de un par de costillas serán anotaciones claras en un partido que el hombre arrancó perdiendo 2-0. Nos haremos la lipo pero para tener el Six Pack de Cristiano Ronaldo nadie nos salva de 40 horas de gimnasio a la semana. Aunque me dijo Lari que hay implante de Six Pack en estos días. Me pregunto cómo me quedarían a mí esos musculitos encima de mi barriga.

Si eres Salma Hayek, tacones. Si eres Brook Shields, Flip Flops. Una mini falda desviará la atención de unas piernas cortas o largas, da igual. Si eres muy alto, cuidado y si tienes piernas cortas, al circo. En el sexo la mujer fingirá un orgasmo sin levantar jamás sospecha. Al hombre lo delatará el dique seco al tratar de insinuar una eyaculación. Recordad que la Viagra se inventó por una desventaja en el aguante con la mujer desde el día uno.

Y si creen que el partido está empatado hasta el momento, aquí llegan los penaltis. Grande o pequeño el juguete de la mujer no importará jamás ya que el hombre algo se inventará. Pero si al rato de tenerla dentro te dicen “sácame el dedo y méteme la de verdad” es porque estás jodido para la eternidad.

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