Archivo de la categoría: Cocina

Mi primera paella

El sábado hice me primera paella. Las instrucciones me las dio mi madre, aunque en el proceso discreparon un poco con las que había recibido mi hermana. Por ejemplo echar las gambas en el sofrito, o los mejillones ponerlos al final. La hice en el fuego de la cocina por lo que a la hora de echar el arroz decidimos meterla en el horno. Y ahí se nos pasó el arroz. No hay nada peor que una paella con el arroz pasado. Le faltó un poco de sal, o sea que no hay nada peor que una paella con el arroz pasado y sosa. Me gasté $88 dólares para alimentar a 12, algo relativamente barato si tenemos en cuenta que en cualquier restaurante esa paella de marisco, sin langosta, la cobran a $17 por persona. Lo más probable es que la vuelva a hacer pronto, porque a pesar de todos mis amigos repitieron una y otra vez que estaba muy buena, yo sé lo que es una paella buena, y eso que hice no lo fue, ni siquiera para los bajos standards de Miami.

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He dejado el carbohidrato

Desde el sábado se me hace difícil recordar las cosas. He dejado de comer carbohidratos, casi en su totalidad, y me está costando concentrarme. Ayer pensé en dos temas para escribir mi blog del lunes y el del martes, ahora ya no me acuerdo. Además estoy de mal humor, me siento la sangre correr por las venas, tengo ansiedad. Nunca me he drogado pero imagino que el mono que sienten los drogadictos es algo parecido, seguro algo más fuerte, pero parecido. Ya no me acuerdo por qué os estaba contando esto, ah sí, porque he dejado de comer carbohidratos. Estoy tomando unos batidos en la mañana y en la noche, 90 calorías de proteína, durante el día algunas barritas de snack, fruta antes de las 3pm, y para comer solo un poco de carbohidrato, un poco de proteina, y mucha verdura. Ayer el poquito de puré de patata me supo a gloria. Agua en un desierto. Sigo igual de gordo, eso no se me ha olvidado, pero claro llevo tres días. He dejado el café, y la Coca-Cola. También los helados, galletas, pan, pasta y muchas otras cosas más que ya no me acuerdo. Ahora no recuerdo lo que tenía pensado seguir contando, algo sobre la dieta, o la memoria. El caso es que no recuerdo por qué empecé la dieta, ah sí, porque quiero bajar a las 200 libras, estoy en 223. Sí, 100 kilos. La virgen, eso no se me ha olvidado. Claro mido 1,86, igual estoy gordo, no pongamos excusas. La cosa es que quiero comer mejor, de una vez por todas.

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El placer de cocinar

Otra vez más sentí placer al cocinar (para alguien). Ahora entiendo a mi ex, y sus tantos platos cocinados para otros. Troceé unos ajillos para saltearlos con dos cajicas de hongos. Luego le añadí un poco de pesto y quedó listo un aperitivo de hongos al pesto. Unos Fusilli con gambas y guisantes fue el plato principal. Quedó todo muy rico.

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Calabaza

Espero que sea sana la crema de calabaza porque hoy voy a comerla otra vez. Ya cené anoche, y antes de anoche, y como no he ido al súper pues hoy volveré a comerla. No es por presumir sino más bien porque todavía estoy sorprendido, pero que rica me queda la crema de calabaza, además de lo fácil que es hacerla. El domingo la hice con cebolla roja, pero la suelo hacer con cebolla normal. Sofrío un poco en una olla, pelo la cabalaza (1 entera aunque cortada ya en trozos), la corto a trocitos pequeños, una vez que la cebolla esté ya un poco salteada, echo la calabaza con un poco de crema y agua solo hasta que cubra todos los trozos en la olla, un poco de sal y a fuego lento dejo que se ponga bien blanda la calabaza. Luego lo trituro bien todo y listo, riquísima.

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La ansiedad, supongo

Después de tres días de dieta… me comí cuatro, sí, cuatro bolsas de patatillas (chips). Me cago en todos los santos que cabalgan al revés.

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Marchando una de huevos

No sé como romper huevos. Manda huevos que puedo hacer un salmón con miel al horno, o una pasta de cangrejo al limón, o un vacío a la parrilla, pero no sé romper un simple huevo sin que me caiga cáscara en el bowl. Y lo jodido que es sacar la cáscara una vez que cayó al plato. Es más escurridiza que un toro en San Fermín. Tiene huevos como rompen algunos los huevos con una mano, y yo no puedo hacerlo utilizando las dos. He hecho, tortilla más, tortilla menos, por lo menos, más de cien tortillas, no me toques los huevos porque por práctica no será que no sé romper huevos. Tendré que dejarme crecer las uñas? Hay que tener los huevos cuadrados si la respuesta es tener las uñas del Camarón de la Isla (ese sí tenía huevos). Hoy hice otra tortilla de patatas, y por su puesto cayó cáscara en el bowl donde batí los huevos. Si mañana cuando me la coma encuentro un desagradable trozo de cáscara… me va a romper mucho los huevos.

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En los restaurantes hay que probar el plato del vecino

Ayer estaba cenando en Basílico, un restaurante italiano cerca de mi trabajo, y probé los raviolis de pera de una amiga, ella probó la pasta de marisco de otro amigo, y éste probó mis lingüinis negros con langosta. Luego yo probé su flan de mango, él probó el tiramisú de ella, y los dos mi crema catalana. Me gustaron tanto los raviolis y el flan que decidí que volvería para comerlos completos.

Si tuviera un restaurante obligaría a los clientes a que probaran el plato del compañero. Así fue como me fascinó el penne rustica de Macaroni grill. Y los raviolis de cangrejo de Oggi, un pequeño restaurante que frecuentábamos Lari y yo cuando éramos novios. Y el sushi del lugar de Jason, nuestro amigo salvadoreño, que visitábamos el Pelao y yo los viernes. Y el dragon roll de Sea Siam, nuestro Sushi place favorito. Y el sushi volcán del lugar del Doral que fui con Rótulo. Y así seguro que muchos más. Porque todos hemos pedido algo, probado el del vecino y pensado: “coño, tengo que venir otra vez a pedir lo tuyo”.

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