Clásico

Mañana hago el pimer triatlón de la temporada, un poco decepcionado por no poder usar la bici nueva, pero con ganas de hacer mi mejor tiempo hasta ahora. Estos cuatro meses de entrenamiento me han servido para descubrir muchas cosas. Entre ellas, cuanto más trabajo los abdominales, menos me duele la espalda y las rodillas, y mejores tiempos hago en la carrera. Otro descubrimiento, quizá más importante todavía, es la poca paciencia que tengo para la gente. La gente en general, las conversaciones pequeñas, esas de paso, los saludos a medias, las filas largas y la gente que no sonríe. Los que siempre se quejan y dan vueltas sobre si mismos. Los personajes aburridos. Extraños esas charlas largas por las calles de Europa o las horas de fútbol en el teléfono. La gente vacía me persigue o quizá es la que abunda. Los mismos cuentos largos, los mismos chistes tristes, los mismos finales a las mismas historias. Todo lo mismo. A veces me ahorca en mi arrogancia. Me lleno de asco por no saber estar. Buscando solo eso que me estimula, hablar de mis cosas, de mi tierra y de mi gente. Por esto todos me quieren y seguro me odian, estoy seguro, pero no puedo prestar atención a sus palabras vacías. Lo intento pero no puedo. Creerán que me creo superior, que paso de largo, que voy de vuelta, y la verdad no tengo ni idea si voy o vuelvo, solo sé que prefiero viajar con los que quiero, los que me llenan de alegría, esos que hacen que mis ojos brillen. Los que me retan a aprender algo nuevo, de eso que tanto me falta por aprender, pero por favor que sea algo nuevo. Los que me cuentan una historia con un final rotundo, esos que me hacen cosquillas en los pies cuando veo la tele y la que me da besos en el cuello. Por eso prefiero correr, o montar bici con mi tío, ver fútbol con mi hermano, hablar de cosas con mi madre, tocar el pelo de mi mujer, y así con todos los que quiero, los que no me agotan. En todos esos que pienso cuando nado. Y en él, que siempre me acuerdo a pocos metros de la meta.

2 comentarios

Archivado bajo Reflexión

2 Respuestas a “Clásico

  1. El puñal

    Siempre hablamos de lo bueno/malo de Miami… pues mucha hierba, casa grande, espacio, etc. y también mucha conversación perdida por la falta de luces de sus gentes.

    PS: Él estaría feliz y orgulloso de esperarte en la meta y cortarte el pelo como hizo en tu primer triatlón.

  2. Ya pelo no me queda macho, pero ojalá puedas estar tú para comernos unos pancakes.

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