Archivo mensual: abril 2015

Mallorca

10513361_10152702446307214_2182617093784483282_nNo entiendo cómo puedo extrañar tanto un lugar. Se puede entender de una persona, incluso de un animal (imagino) pero de una isla, me cuesta creerlo. Pero es cierto, extraño el sol y los ruidos del verano. El calor del asfalto de sus carreteras estrechas forradas de muros de piedra. Sus pinos, el agua verde cristalina que se casa con el azul espeso del Mediterráneo. Sus pueblos tranquilos, el rugir de las motos viejas. La montaña, mi abuela y los chistes de mi tío. No hay otro lugar en el mundo como Mallorca, y sí, es una opinión pero todos los que la han visitado comparten. Quisiera volver a Mallorca algún día para no dejarla nunca. Algún día.

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Clásico

Mañana hago el pimer triatlón de la temporada, un poco decepcionado por no poder usar la bici nueva, pero con ganas de hacer mi mejor tiempo hasta ahora. Estos cuatro meses de entrenamiento me han servido para descubrir muchas cosas. Entre ellas, cuanto más trabajo los abdominales, menos me duele la espalda y las rodillas, y mejores tiempos hago en la carrera. Otro descubrimiento, quizá más importante todavía, es la poca paciencia que tengo para la gente. La gente en general, las conversaciones pequeñas, esas de paso, los saludos a medias, las filas largas y la gente que no sonríe. Los que siempre se quejan y dan vueltas sobre si mismos. Los personajes aburridos. Extraños esas charlas largas por las calles de Europa o las horas de fútbol en el teléfono. La gente vacía me persigue o quizá es la que abunda. Los mismos cuentos largos, los mismos chistes tristes, los mismos finales a las mismas historias. Todo lo mismo. A veces me ahorca en mi arrogancia. Me lleno de asco por no saber estar. Buscando solo eso que me estimula, hablar de mis cosas, de mi tierra y de mi gente. Por esto todos me quieren y seguro me odian, estoy seguro, pero no puedo prestar atención a sus palabras vacías. Lo intento pero no puedo. Creerán que me creo superior, que paso de largo, que voy de vuelta, y la verdad no tengo ni idea si voy o vuelvo, solo sé que prefiero viajar con los que quiero, los que me llenan de alegría, esos que hacen que mis ojos brillen. Los que me retan a aprender algo nuevo, de eso que tanto me falta por aprender, pero por favor que sea algo nuevo. Los que me cuentan una historia con un final rotundo, esos que me hacen cosquillas en los pies cuando veo la tele y la que me da besos en el cuello. Por eso prefiero correr, o montar bici con mi tío, ver fútbol con mi hermano, hablar de cosas con mi madre, tocar el pelo de mi mujer, y así con todos los que quiero, los que no me agotan. En todos esos que pienso cuando nado. Y en él, que siempre me acuerdo a pocos metros de la meta.

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