La noche

Le daba miedo la noche. El sonido de la música desde la distancia, a medida que se iba acercando, la erizaba. La incertidumbre de no saber que encontraría en aquel hueco le hacía perder el control de sus emociones. Los gritos, el alcohol, el tabaco, todo desconocido para ella, todo le aterraba. Los cuerpos en movimiento, sudorosos, las manos descontroladas. La noche se apoderaba de ella. La mirada perdida a lo lejos, el miedo se extendía por todo su cuerpo. Una cara conocida era suficiente para tranquilizarla unos minutos, después continuaba temblando como el primer día. No ser aceptada, querida o simplemente piropeada, un completo pavor cuando lo pensaba. Entonces se acordó de él. De sus manos calientes. Su mirada atrevida. Se calmó. Se sintió triste, él a lo lejos, la vio perderse entre las luces. Miedo y lágrimas, combinación común, mediocre. La noche volvió a derrotarla.

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