El libro

Solo siento que no pierdo tiempo cuando leo. Si no tengo un libro en mis manos me ataca la ansiedad, siento que me ahogo, no me puedo concentrar hasta que de nuevo me adentro en cualquier aventura al azar de algún libro. En las mañanas abro mi libro antes de encender la luz. De camino al baño voy recordando las últimas líneas que leí antes de dormirme. Muchos días no me baño y cuando el olor es ya insoportable lo hago con la cortina entre abierta, el libro sobre el inodoro y unos jabones viejos a cada lado para que no se pasen las páginas. Nunca cocino. Ordeno comida y siempre tengo el camibo exacto para no tener que mirar la cara del repartidor. En las noches leo con una luz muy ténue para poder dormirme con un libro sobre mi pecho.

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