La calle

Quise escribir sobre una calle estrecha con puertas viejas, sin números en las paredes y ventanas llenas de rejas. Quise contar como la ausencia de una acera obligaba a todos a caminar por el centro de la calle, sobre un asfalto gastado, lleno de huecos. Al final de la calle un policía amargo, porra en mano, sus zapatos bien pulidos brillaban en las noches de luna.  Se apagan las luces, se cierran las rejas y la calle estrecha duerme tranquila, solitaria, una día más, en esta condena de por vida.

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