Cuentos cortos

La marea lo empujó hasta la orilla de la playa. Tenía unos escasos pelos que le cubrían una prominente calva. Una barba de tres días, espesa, de bellos duros. La camisa abrochada por dos botones mostraba una cadena de plata ancha que descansaba sobre su pecho de pelo negro sudado. Los pantalones sucios de un largo día de trabajo. Unas botas marrones de suela gruesa. Bocabajo, inclinó levemente la cabeza, abrió un ojo con imprecisión, golpeó la mesa de la cantina con fuerza y gritó: “otra cerveza que ya casi aprendo a nadar”.

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