NYC

En Nueva York no puedes caminar tranquilo. Las calles llenas de gente, unos mirando su iphone, otros mirando lo más alto de los rascacielos. El suelo lleno de nieve, en otros lugares hielo. Las calles estrechas por los andamios que sujetan, imagino, los viejos volados de las casi por caerse terrazas. En el suelo, esas rejillas de metal llenas de mierda que nunca quiero pisar porque imagino que voy a caer al vacío. Los charcos por la nieve derretida al borde de las aceras. Pero a pesar de todo eso, caminar por Nueva York enriquece. Siempre he pensado que Nueva York o te hunde o te levanta la autoestima. Ayer disfruté como nunca NYC. El frío, los guantes sujetando tu mano, el café caliente, ese pequeño tailandés. Mi primer show de Broadway, la música, las luces, el arte. Sentirte vivo después de tanta mierda que me rodea. Nueva York me levantó la autoestima. Se van todos a la mierda, porque soy la rehostia, porque caminé por Nueva York, porque comí pizza de madrugada. Me encanta Miami, Palma, Chicago y Chesapeake. Nueva York es diferente.

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