Ese maldito sueño

Hoy volví a soñar contigo. A lo lejos, me buscabas en una terraza llena de extraños, te recostabas en mi pierna, me mirabas con esos ojos. Aunque estamos lejos no dejo de pensar en ti. Aunque no te tenga, te deseo. Quizá porque la noche no juzga, por eso te busco. Porque a la noche no se le puede engañar. Soy feliz. A pesar de la distancia. De momento esto es lo que me ha tocado vivir. No me quejo. Llegarán otros días donde te tenga en mis brazos, sin viajes, sin nervios, sin un final inminente. Solo sé que es cuestión de tiempo. No nos engañemos. Todos esos mensajes confusos me destrozan poco a poco por dentro. Trato de reconstruirme. Pero solo quiero llorar. Porque no entiendo, porque no encuentro la respuesta. Mi cabeza tiene un nudo. Tus mensajes me ahogan, me asfixian sin apretar mi cuello, sin dejar marca. Por dentro tardo días en recomponerme, en volver a ser yo mismo. Mis pensamientos divagan sin encontrar una dirección que tenga sentido. Quisiera parar el tiempo, que nadie respire, que desaparezcan todas las especies del planeta. Solos tú y yo. Para siempre. Sin errores, sin traiciones, sin dolor. Solos tú y yo.

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