Aire

Un oasis en el centro de la tierra. Una sombra que frena el calor de este infierno. Ataques de ese maldito ego que no me deja respirar ni aunque cierre los ojos mientras aguanto la respiración. Las paredes se mueven. Esta puta habitación se hace cada vez más pequeña. Juro que esa pared estaba más lejos ayer. Esa voz que me sigue diciendo qué hice mal. Lo mejor es no escucharla. Mejor sigo corriendo para pasar desapercibido a la misma vez que encierro mi cabeza en el baño. El agua hirviendo. Se ahoga el ego. Electrocuto al narcisista. La mejor victoria para el que perdió, es un empate. Cierro los ojos, mojados, no presto atención a la luz que entra por la ventana. Salgo a la calle. Me da el aire en la cara. Quiero reír.

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