Rescatando cuentos

Despierto entre esa neblina del mediodía. No puedo abrir un ojo, el otro nunca sirvió de mucho. Me siento en el sofá, miro a mi alrededor pero no reconozco ninguna pared. Tampoco los cuadros, ni los cojines rojos y amarillos. En suelo las latas de cerveza vacías, unas cajas de zapatos y muchas cáscaras de pipas. Recuerdo el sol, la playa y tengo arena seca en mis piernas. No conozco la chica del suelo, tampoco que día es. Ni donde están mis pantalones, no recuerdo su nombre, ni el mío. Sangre en un oído, me duele una muñeca. Mejor sigo durmiendo. Buenas noches.

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