Pesadilla

Anoche asusté a Farrar. Saltó de la cama como un gato joven, con las palmas abiertas apoyadas encima del colchón, brazos extendidos como si estuviera lista para hacer una flexión, gritando: “stop, stop”. Dirigida a mí, que parara de gritar porque la estaba asustando. Segundos antes yo grité con fuerza aunque estaba convencido que solo lo estaba haciendo en mi sueño. Pero no, estaba gritando despierto. En mi sueño, estaba sentado en el inodoro, con la puerta abierta, cuando en el filo del marco vi a mis dos hijos con mi amigo Carlos. Sigilosos, caminaron el pasillo hasta llegar a la puerta del baño para asustarme, todo esto en mi sueño. Pero entonces yo, que ya había escuchado las risas de Sebas, decidí anticiparme con un grito de antología para detener la broma. Quise asustarlos pero a quien terminé dando un susto de infarto fue a Farrar.

Todavía ahora lo recuerdo convencido de que mi grito fue un sueño. ¿Será todo un sueño?

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