Menos mal

Con esa risa insultantemente estridente, un vaso de cerveza en la mano y un hombre a cada lado. Tus movimientos histriónicos llamaron mi atención en un estadio con treinta mil personas gritando. Apareciste tú, con tu cara pintada de naranja y verde, los colores del equipo que animas y yo narro en la radio. Tú en una suite, yo en una cabina. Tus collares coloridos, una falda estridente, unas medias rojas y zapatillas de fútbol americano, como si fueras tú la que va a jugar el partido.

Por otro lado esa rubia. Menos mal.

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