Los fanáticos

He sido fanático alguna que otra vez. Cuando ganó el Madrid la séptima Copa de Europa, cuando ganó España la Eurocopa o cuando ganamos el Mundial terminando a las nueve de la mañana en un bar de mala muerte con unas mujeres extrañas y un amigo, que había jugado conmigo diez años atrás en un equipo de fútbol en Miami, y que ahora traficaba prostitutas de Angola a Sudáfrica. A pesar de entender los efectos de la euforia y la adrenalina, odio a los fanáticos. Y odio más todavía a los fanáticos gringos. Odio a los borrachos y las borrachas. Y odio todavía más a los borrachos y borrachas gringas. Pero el colmo son ya los fanáticos gringos borrachos, a esos sí que los odio. Con los colores de su equipo, las cervezas en mano en vasos de plástico. Su histrionismo, su gritos, su manera de llamar la atención. Ese caminar ridículo con el pechito fuera, brincando sobre la punta de los pies, las camisetas apretadas. Los gritos de las estúpidas borrachas, sus voces afónicas llenas de testosterona. Su displicencia. Su despotismo. Todos caminando con prisa, con la necesidad de llegar a un lugar pero con la ansiedad de estar perdiéndose una fiesta mejor. Porque esa es la sensación que produce la víspera del Super Bowl, que siempre hay un lugar mejor que el que estás, o una fiesta con más mujeres, o más droga, más sexo, más dinero o más famosos. Porque eso es lo que buscan la mayoría de las mujeres en la víspera del Super Bowl, famosos para llegar al alcohol, al sexo y sobre todo al dinero. Me preguntaba hoy qué tiene que tener un pavo de estos en la cabeza para disfrazarse de esa manera, lleno de plumas, sombreros, la cara pintada y salir a caminar por la calle. Imagino rodeado de sus colegas la adrenalina funciona de aceptación, además de bálsamo para reprimir la vergüenza, pero una vez que termine el partido, de camino a casa, ¿no le cae el veinte de qué está haciendo el ridículo? Una vez que llega a un terreno neutral, donde todos van vestidos como personas, en ese momento se tiene que sentir un poco gilipollas por ir disfrazado de esa manera. En fin, que no soporto los fanáticos.

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1 comentario

Archivado bajo Deporte, Reflexión

Una respuesta a “Los fanáticos

  1. Cris

    Uffff de acuerdo! 1ro que sacan con inundarse en alcohol? 2do la ridiculizacion maxima del disfraz y los gritos sordidos que al final no dicen nada… 3ro con tantas neuronas quemadas por los tragos, los cigarros, las drogas y hasta las plumas…podran comprender y soportar ver todo un juego? Ahhh no, es verdad, la mayoria comienzan a verlo en 20 televisores a la vez…pero a los 10 min toca ir a darle la vuelta a las hamburguesas y a los hot-dogs, destapar otras 40 cervezas y esperar el show del mediotiempo…reirse de los comerciales y esperar al final para decir… “Ese es mi equipo! Ganamos! – No es bueno ser fanaticos de nada, todo extremo es malo. Bien por los que de verdad pueden disfrutar la esencia….Asi que saaaaluddd y gozate tu SuperBowl#47! ……Touchdown para ti 😛

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