Mi segunda media

Completé mi segunda media maratón con buenas sensaciones. Esta vez fue menos emotiva, no sé, quizá porque ya había vivido todo por primera vez el año pasado. Estaba bien tranquilo, cosa extraña en mí porque siempre me pongo nervioso antes de cualquier evento deportivo. Pero esta vez fue diferente. Disfruté la música que balanceaba a los veinticinco mil corredores momentos antes de la salida. Esa foto sí me volvió a impresionar, toda esa cantidad de gente, todos con una misma intención. Red Hot Chili Peppers (Otherside) con una mezcla de house sonaba mientras cruzábamos la línea de salida.

Empezamos muy fuertes. Lo supe desde que enfilamos la subida del puente de la playa. No me extrañó, pues corríamos un grupo de diferentes experiencias y estados físicos. Uno mucho más en forma que el resto pero medio tocado de la pierna y en su primera carrera larga. Otra experimentada pero que brilló por su ausencia, ya que en la milla dos “se sentía bien” y decidió apretar. Claro, si en la milla dos no te sientes bien es que lo más probable no termines la carrera. Se largó y en la milla 9 la encontré caminando, la esperé, la animé, la acompañé… pero siguió caminado.

De la milla 3 a las 5 fuimos mucho más rápidos de lo que yo sabía que podía ir, pero por mi cabeza pasaba la decisión de bajar el ritmo y quedarme solo durante 10 millas o aguantar lo más que pudiera y luego intentar llegar solo. Todavía hoy tengo mis dudas de si tomé la mejor decisión. Decidí seguir con el grupo a pesar de que por momentos íbamos a 9 minutos la milla, claramente uno y medio más rápido de nuestro ritmo de entrenamiento. Aguanté hasta la milla 9. Sufrí mucho de la 9 a la 10, más por el miedo que ataca la parte izquierda de mi cerebro que por el cansancio. Esa parte trata de razonar contigo para que te pares, para que le busques un sentido a lo que estás haciendo. Busca excusas, te convence de que lo mejor es baja el ritmo, caminar, cambiar la estrategia. Y eso hice por unos ocho minutos donde decidí correr más lento pero por más tiempo, pero le gané la batalla a mi cerebro, me calmé y continué mi plan. Entonces encontré a otro colega del grupo, un ex marine que me empujó durante dos millas: “glide, possitive thoughts” me decía. ¿Glide motherfucker? Si casi no puedo levantar las zapatillas dos centímetros del suelo. En el gemelo derecho tenía un cuchillo de cocina, de esos con los que mi abuela pelaba los conejos en el patio de la Molina de Segura. En el gemelo izquierdo llevaba clavado la lima metálica que tienen los corta uñas y en la rodilla izquierda me iba golpeando con el pico de la mesa del comedor cada vez que la apoyaba en el suelo. En fin, que entre el corta uñas, la mesa y el cuchillo parecía estar más dispuesto a hacer un “garage sale” que una media maratón.

Me quedé solo en la milla once de nuevo. Ya mi mente no daba. La gente gritaba, hacía sonar cencerros, aplaudía, pero yo solo veía caras y cuerpos en silencio, todos parados en el tiempo mientras yo avanzaba sin pausa. Recuerdo sentirme feliz por ir más fresco que el año anterior. Y es que en mi mente yo solo quiero estar mejor que ayer, sentir que mejoro, nada más. No me comparo con nadie, no puedo, solo me comparo con el yo de hace unos días. Pasé el cartel de la milla doce, pero ya no me daban las piernas. El cuchillo, la mesa, el corta uñas eran todos compañeros de viaje durante ya muchas millas. Saqué un gel azul con base en alcohol que se supone que adormece los dolores pero mis acompañantes, sobre todo el cuchillo, se chuparon el gel como si fuera agua con azúcar. Por fin vi el cartel naranja de la meta al fondo. Emocionante. A pesar de que sabía que no vendría mis hijos, los busqué entre la multitud. Llegué solo, crucé solo, caminé al puesto de mi equipo solo, no había nadie, estiré solo y me fui a casa, solo.

El año que viene prometo no estar solo. Mis hijos me verán cruzar la meta.

2 comentarios

Archivado bajo Deporte, Relato

2 Respuestas a “Mi segunda media

  1. Cris

    …Nunca he sabido donde ubicarme…esta vez mi prima no participo – 4 meses de embarazo- pero la sensacion de verlos pasar…corriendo…caminando…mientras otros aplaudimos y gritamos quizas timidamente nombres y mas nombres que al unisono parecieran acordes…es extrania. Porque no es como cuando vas a un juego de futbol o de hockey y le haces barra a tu equipo… es pararte en una esquina de la ciudad…aplaudir….decir casi entre dientes…”vamos amigo tu puedes”….seguir aplaudiendo…ver bandadas de personitas luchando por llegar a su meta…dejar escapar algunos pensamientos entre la marcha de esos pies veloces… y luego decir…bue, ya con menos timidez: “Suerteee carajoooo”…dar la vuelta, irte caminando al auto…sonreir…sentir que quizas fue de nuevo una locura… y regresar a casa a dormir un rato para luego recomenzar el dia…y creer que la madrugada fue un maratonico suenio! Felicidades…porque se el significado que tuvo esta maraton para ti…. Y no, no estabas solo! -Nunca lo estas- Besos campeon!

  2. Robert

    Finalmente en esta maratón has aprendido lo mejor tras mucho tiempo andando… Sí, precisamente lo que has descubierto al cruzar la meta!… Bienvenido!!

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