Archivo diario: Domingo, 30 diciembre, 2012

La nieve

Ayer vi caer la nieve. Siempre me ha gustado la nieve, desde el día que la conocí en aquel viaje a Andorra cuando tenía doce años. La nieve, o la odias o la disfrutas, pero no tienes una opinión indiferente. Imagino que si viviera en este lugar, donde tuviera que quitar la nieve todos los días con un pala de la puerta de mi casa además de desenterrar mi coche, lo más probable la odiaría.

Algún día llevaré a mis hijos a una de esas cabañas de madera en Tennesse o Las Carolinas, rodeadas de nieve, con una chimenea y un fuego inmenso. Y haremos un muñeco de nieve en la puerta, y guerras de bolas de nieve. 

Aquella vez en Andorra no la vi caer, eso fue en Toronto, muchos años después, por primera vez. Recuerdo salir a la calle en el aeropuerto y quedarme un buen rato con las palmas hacia el cielo, sintiendo como los copos se derretían en mis manos. Luego la vi en Detroit, Indianápolis, Dallas y ahora Boston. En todas esas ocasiones me ha fascinado ver todo cubierto de blanco. Verla caer, con esa calma. Las siluetas de los autos y árboles cubiertos por completo. Una sensación de paz.

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