Soy un materialista

Todos lloraron cuando murió E.T. Yo no, la verdad. Nunca me gustó la película, ni tampoco el para muchos adorable extraterrestre. No me gustó su físico, ni su textura o su cuello alargado. No me gustó su arrogancia y su dedo me producía escalofríos. Pero el cine está lleno de personajes ficticios que nos hacen llorar. Incluso objetos, espíritus o amigos imaginarios. En todos los casos, el cine juega con el trillado tema del amor y la amistad, o la falta y necesidad de ellos. La urgencia de tener a alguien o algo que nos acompañe incondicionalmente. Por eso todos lloraron, creo que me incluyo, cuando Tom Hanks perdió a su amigo Wilson, que no era más que una pelota de voley pinchada. Desde Pinocho hasta King Kong, pasando por Espinete y Don Pimpón. La mujer de Patrick Swayze en Ghost o Bruce Willis en el Sexto sentido.

Hoy me partí de risa con la película Ted. Un muñeco de peluche que cobra vida para convertirse en el mejor amigo y compañero de Marck Wahlberg. Un guión típico de felicidad, crisis y final feliz, pero que consigue en un momento determinado que sientas pena por el peluche relleno de algodón, sin caer en cuenta en la verdadera realidad: que la película es una gilipollez.

Entonces pensé que yo también he tenido esos momentos, quizá no con un peluche, pero sí con un objeto al que quise mucho y en alguna que otra ocasión lloré el día de su muerte. Como la guitarra de madera que mi padre me regaló tras la carroza en Calas de Mallorca de El rock de una noche de verano. Era azul, maciza, y fingió ser la guitarra de Miguel Ríos, interpretado por Vicente, amigo de padre, en la carroza de aquel año. Yo jugaba a ser estrella del rock, cantaba el Rock and Ríos, Bienvenidos y muchas más, hasta que una tarde me senté por error encima del mástil. Tendría seis o siete años, y no lo digo para justificar mi llanto, sino porque ya desde entonces un simple trozo de madera significaría mucho en vida. Después pasaron perros y gatos, bicicletas o gafas de buceo, raquetas de tenis o muchos balones de fútbol. Mi primera máquina de escribir. Mi primera cámara de fotos, una Minolta X300s, que por mucho tiempo la contemplé en el escaparate de la tienda hasta que puede ahorrar las sesenta mil pesetas. Todas las demás cámaras que compré después. Mi guitarra. Mis video consolas. Todas mis bicicletas. Algunos libros. Mi primer compact disk y el CD Canción Animal de Soda Stereo. Mi primer móvil. Mis Ipods. Mis primeras y únicas Ray-ban. Mis canicas. Mis maquetas de aviones. Mi primera y única MacBook Pro.

A todos y todas, gracias por ser mis amigos. Me dirán materialista pero amo mis juguetes.

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2 comentarios

Archivado bajo Crítica, Curioso, Reflexión, Relato

2 Respuestas a “Soy un materialista

  1. El puñal

    ET no se murió… la mujer de Patrick Swayze en Ghost, Demi Moore, tampoco, el que se muere es Patrick Swayze. Y sí, eres un materialista, macho!

  2. Pero Bruce Willis sí, no? para que veas la atención que puse en esa dos pelis. Claro, claro. ET se larga a la luna, o algún porongo así. Y a Patrick le pegan un tiro un ladronzuelo, creo que lo manda matar el socio… o esa es otra peli?

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