Mis mejores amigos

El término amigo está devaluado, o exagerado. Le decimos amigo a cualquiera, muchas veces por falta de otras calificaciones que demuestren el afecto necesario. Nunca vas a presentar como un compañero de trabajo a alguien con el que solo compartes unas conversaciones superficiales a la hora de la comida sino como un amigo del trabajo. O como conocido a alguien con quien corres un par de veces por semana, o simplemente a alguien que tienes en Facebook con quien nunca hablas o compartes. A todos les decimos amigos. Tengo un amigo con el que corro, un amigo del trabajo o un amigo de FB.

Nuestra amistad se resume entre amigos y mejores amigos, incluso ese título que antes era exclusivo: “éste es mi mejor amigo” ahora lo estiramos a dos o tres individuos. Mi mejor amigo en un lugar, mi mejor amigo de cierto tema, o mi mejor amigo de cierta actividad. Y está bien, el problema surge cuando utilizas a tu mejor amigo para acceder a cuentas bancarias o de crédito. Mis preguntas de seguridad suelen ser mi deporte favorito, la ciudad donde nací, el nombre de mi mascota, todo preguntas que cualquiera que me conoce sabría, lo cual niega la propia función de seguridad. En cambio ayer me preguntó la contraseña una de mis tarjetas de crédito: “por favor, el apellido de su mejor amigo”. Vaya la hostia dije, ¿y quién es mi mejor amigo? Claro, sí sé quien es mi mejor amigo pero pensé quién era mi mejor amigo en el 2007 cuando abrí la cuenta. Pensé en Robert, Matilde, Iván… dije todos los apellidos pero sin suerte. Me puse nervioso y una risa entrecortada puso en alerta al pavo que estaba en la India al otro lado del teléfono. Me pasaron con el departamento de fraude y mientras se conectaba la llamada me fui a revisar los 581 amigos que tengo en Facebook. Alguno de estos debe ser, me dije. “Señor, empieza con la letra M”. Ay va la virgen, dije, ¿la letra M, la letra M? En mi cabeza repasaba todos mis mejores amigos de mi corta vida. Coño C. Moz… no puede ser, lo fue, pero imposible que lo dijera para una contraseña en el 2007. M. Messul… tampoco. R. Mar… ni hablar. Cómo no pensé en C. Mill… pues no sé, pero debí hacerlo. Y enseguida lo vi en FB, S. Maru… ahhh claro, el Pelao. Cómo se me pudo olvidar uno de mis mejores amigos. Precisamente por eso, porque tus mejores amigos no son aquellos que comparten contigo una parte de tu vida, una época, un hobby. Tus mejores son los que están contigo en todas, siempre. Y de esos tengo uno. Y un par más que con dos conversaciones nos ponemos al día. A todos “mis mejores amigos” los quiero igual que el que lleva el título de “mi mejor amigo”.

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexión, Relato

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s