Mi cama

Mi cama no es la más grande pero es perfecta para mí y según que día compañía. No es de esas altas, aunque algún día lo fue, pero tampoco esas que se arrastran por el suelo. Mi cama es especial. Maravillosa. No es muy dura, pero tampoco blanda, es perfecta. Le tengo la medida tomada a pesar de no ha perdido la forma. Mis hijos adoran mi cama, yo amo mi cama, mi ex todavía la extraña. Y no lo digo por el contenido que hay en ella todas las noches, lo digo simplemente por la cama como tal. El día que decidimos divorciarnos dividimos muy civilizadamente todas las cosas de la casa, pero cuando llegamos a la cama los dos pusimos el dedo sobre ella. Como no nos poníamos de acuerdo decidimos sortearla con una moneda. Lancé la moneda al aire, cayó sobre la cama y tras dos rebotes cortos se detuvo con la cara hacia arriba. Los Dioses de la suerte quisieron que yo ganara la cama, quizá queriendo hacer justicia. El caso es que después de cuatro días fuera de mi casa, lo que más ilusión me hace es volver a mi cama. Descansar por completo. No sé que haré el día que muera.

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexión

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s