Archivo diario: Martes, 6 noviembre, 2012

Obama y yo

Obama, cuatro años más. Mientras él ha peleado con republicanos, blancos, hispanos y negros, tratando de darle rumbo a un país, yo le he dado rumbo al mío. En los últimos cuatro años me dijeron que no me amaban, poco después me fui de casa, luego me volvieron a amar. Regresé a mi cama. Compré la casa de mis sueños. Tuve la navidad de mis sueños. Cumplí mi sueño, España ganó un Mundial y yo, lo cubrí, lo viví, lo grité y lo lloré. Regresé de África, me compré un coche, me dejó mi mujer, aunque esta vez sí me amaba. Pasé la peor navidad de mi vida, el peor Super Bowl, y el peor febrero. Se fue y la última imagen que tengo es su coche negro, cargado hasta los topes y con nuestro taburete de cocina en el techo. Vendí mi coche. Compré otro coche. Conocí a mis hijos. Los disfruté día sí, día no. Aprendí la diferencia de lavar ropa con agua caliente o fría. Cociné. Planché. Lloré. Crecí. Maduré, bueno, a ratos. Ganó España de vuelta. Compartí con mis roommates. Hice las mejores fiestas. El mejor viaje, y a la vez el peor. Se casó mi hermano. Corrí mi primera media maratón. Seguí llorando. Conocí gente extraordinaria. Algunas en el momento justo, otras en mal momento, otras en el peor momento. Planté jazmines, cambié bombillas, limpié piscinas. Vacié calabazas, los disfracé de vampiros. Jugamos todos los días, reímos todas las tardes, los escuché dormir a mi lado muchas noches. Disfruté sus risas inocentes, sus cortes de pelo, su alegría por una simple pizza. Te vi alejarte hasta no conocerte. Me hice fuerte. Regresó el amor. En los últimos cuatro años, Obama ha pasado muchas noches sin dormir. Yo también. En los próximos cuatro años, Obama arreglará muchas cosas. Yo también.

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