Archivo mensual: noviembre 2012

Mi cama

Mi cama no es la más grande pero es perfecta para mí y según que día compañía. No es de esas altas, aunque algún día lo fue, pero tampoco esas que se arrastran por el suelo. Mi cama es especial. Maravillosa. No es muy dura, pero tampoco blanda, es perfecta. Le tengo la medida tomada a pesar de no ha perdido la forma. Mis hijos adoran mi cama, yo amo mi cama, mi ex todavía la extraña. Y no lo digo por el contenido que hay en ella todas las noches, lo digo simplemente por la cama como tal. El día que decidimos divorciarnos dividimos muy civilizadamente todas las cosas de la casa, pero cuando llegamos a la cama los dos pusimos el dedo sobre ella. Como no nos poníamos de acuerdo decidimos sortearla con una moneda. Lancé la moneda al aire, cayó sobre la cama y tras dos rebotes cortos se detuvo con la cara hacia arriba. Los Dioses de la suerte quisieron que yo ganara la cama, quizá queriendo hacer justicia. El caso es que después de cuatro días fuera de mi casa, lo que más ilusión me hace es volver a mi cama. Descansar por completo. No sé que haré el día que muera.

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexión

El viaje de mi padre

Maldito video. Por qué siempre me encuentro con estas cosas que me rompen. Que me derrumban. Imagino a mi padre, sentado en su último sofá, recordando todos sus viajes y los que ya no podrá hacer. Todos sus hoteles, sus planos, sus broncas. Vietnam, Bali, Caracas o Vallarta. Arrepintiéndose de cómo podría haber hecho las cosas mejor, de algunas cosas que dijo, pero sobre todo de esos momentos que se le quedaron debiendo. Ver crecer a sus nietos, verlos jugar en el parque o graduarse o casarse. Terminar su casa preferida en Calas. Disfrutar sus libros. Hacer ese viaje al cañón de Colorado del que siempre hablamos. Mi padre no podrá ver este vídeo, ni mandarse un mensaje para dentro de veinte años. Tampoco podrá sumar más momentos, aunque ayer soñé que todavía le quedaban muchos. Yo quisiera seguir viajando, y recordando a mi padre.

2 comentarios

Archivado bajo Reflexión, Viaje

Nunca dejes de viajar

No sé muy bien por qué pero no he parado de llorar. Quizá fue la sensación de hablarme a mí mismo, o de hacerme viejo, o de no querer que se me esfume la vida. Quizá por el temor a algún día no ser feliz o el miedo a que ahora no lo sea. No sé, pero este video me ha llegado.

2 comentarios

Archivado bajo Reflexión, Viaje

Luz roja

Odio la luz roja. Y no la del semáforo, aunque a esa también le tengo manía, pero sí todas las otras intermitentes que llaman mi atención constantemente, incordiando, como cuando te ponen el dedo a centímetros de la cara sin tocarte. La luz roja del aparatito de incendio en la habitación, la luz roja del teléfono del hotel y la maldita luz roja de blackberry anunciando que ha llegado otro mensaje. Y claro, no puedo quedarme quieto cada vez que veo esa insoportable luz estomagante. Es como esa gente que no para nunca de hablar, que no respira, que no ofrece un espacio para poder contestar. O como el profesor que no te quita el ojo durante un examen, siempre a la espera de alguna trampa. Es como el bebé que llora sin motivo, solo por llamar la atención. Hablando de atención, es como la mujer que pelea solo por joder. Es como el que te lleva la contraria solo por hacer conversación. La luz roja es una pesadilla sin amanecer. Es un dolor de estómago sin inodoro. Es un dolor de cabeza sin aspirina. La luz roja me persigue. Odio la luz roja.

1 comentario

Archivado bajo Reflexión

México

Esta ciudad no cambia. Locura. Me lo he pasado muy bien con mis colegas, a pesar de todo el trabajo. Millet y Toño son la leche.

Deja un comentario

Archivado bajo Viaje

Mal pensados

Deja un comentario

Archivado bajo musica

La feria

Hoy llevé mis hijos a la feria. Las ferias son iguales en todo el mundo: mucho ruido, mucha suciedad, muchas luces y mucha gente fea. Los niños se lo pasaron en grande comiendo porquerías, subiéndose en todo y simplemente estimulándose con la velocidad del lugar. Yo acabé muerto, con dolor de pies y de cabeza. De regreso a casa iban filosofando de lo maravilloso que sería si no existiera el dinero para poder ir todos los días a la feria, y yo pensaba lo divertido que sería no tener que ir a trabajar. Ellos no volverán en un buen tiempo a la feria y yo tendré que seguir trabajando.

2 comentarios

Archivado bajo Relato