Archivo mensual: junio 2012

Poeta

A veces leo algo y pienso que yo lo podría haber escrito. Muchas veces, como ahora, siento que podría escribir cualquier texto, inventarme cualquier cuento, escribir el mejor poema. Pero no, no soy poeta, solo siento como tal, pero ese sentimiento no se traduce al papel.

Por eso Pablo Neruda ya escribió lo que yo siento: “¿Por qué se me vendrá todo el amor de golpe cuando me siento triste, y te siento lejana?” También dijo: “En un beso, sabrás todo lo que he callado”. O Tristand Bernard lo que viví: “El primer beso no se da con la boca, sino con la mirada”.

Da igual que yo no sea poeta, lo importante es que sigo sintiendo por ti.

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Insomnio con Manu Chao

Ahora no me puedo dormir. No sé si es por las tres coca-colas que me bebí en la cena o por lo ilusionado que estoy con mi trabajo. Han sido dos días en México bien productivos. En mi cabeza repaso las conversaciones del día, tanto con el nuevo proyecto de televisión como con mi equipo. Me produce una gran sensación saber que las cosas salen bien, o que al menos trabajo para ello. Mi trabajo me define. Mi trabajo me fascina. Disfruto de los nuevos proyectos. Disfruto de los nuevos retos. 

Doy vueltas en mi cama, escucho Manu Chao: “Tonight I watch through my window and I can’t see no lights”

Tengo sueño, mejor dicho estoy cansado, pero no puedo dormir. Tengo tantas cosas en mi cabeza que me molesta menos que ames a otro. Lo que son las cosas.

“¿Qué hora son mi corazón? ¿Qué hora son la vida entera? ¿Qué hora son en el Japón? Bombala Bombala Bombala”

“Aquí no pegamos los ojos. Mi vida, lucerito sin vela, mi sangre de la herida, no me hagas sufrir más”.

Es la mejor música para disfrutar del insomnio.  Y pensar. He conocido gente, he disfrutado de amigos, he trabajado mucho. Todo me llena. Solo me quedan cinco cromos de Panini de la Euro. He sufrido con España. Tengo ganas de volver a casa. Regreso el jueves. Son casi las cuatro y sigo sin poder dormir.

“So many nites with your shadow in my bed.
So many niths baby you whisper in my head.
So many nites sing along the Merry Blues.
So many nites
I told you once.
I told you twice.
The Merry blues”

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México

Este día fue de transición, aguardando a lo que se venía el día siguiente. ¿Será está vez de verdad? Solo el tiempo dirá.

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Panini

Me quedan cinco cromos del álbum de la Eurocopa 2012 de Panini. Me faltan los números 75, 165, 311, 441 y 515. #ayuda

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Mi hermano es el mejor

Estaba por quitar todos los enlaces a blogs inactivos que tengo en el Mortero cuando llegué al de mi hermano, Saca2donda.com. Mi hermano solo ha escrito una vez este año, fue el 1 de enero, pero voy a dejar en el enlace en mi blog, y no por la cantidad, sino por la calidad. Mi hermano tomó un rumbo en su vida que lo alejó de las letras, aunque se resiste a olvidarlas, en ocasiones se quita la ansiedad escribiendo alguna que otra cosa trivial sobre el Madrid, Mourinho y el fútbol en general. Pero de vez en cuando mi hermano decide escribir, entonces todos disfrutamos. Por su sensibilidad, por la profundidad de sus frases, por la fluidez.

Mi hermano escribió sobre mí el 1 de enero de este año. Seis meses después leí lo que escribió. Y lloré. Gracias Enano, te quiero.

Aquí lees el blog de mi hermano.

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En México, otra vez

Hoy viajé a México de nuevo. Lugar de contrastes, lugar de pasiones. En México he escrito algunos de los textos más profundos de mi vida. Debe ser su comida o la pasión de su gente. En México he sido muy feliz. También en México he cometido errores. Hoy viajé a México con el propósito de acabar con todos esos fantasmas que me han perseguido durante muchos años. No puedo vivir de los errores del pasado, solo de los aciertos que me esperan. Y me esperan muchas cosas buenas.

En México escribí mis primeros cuentos. Aquí me inspiré, no tanto como aquellos miércoles, pero suficiente para escribir cosas bonitas. Aquí he conocido gente maravillosa, amigos para siempre, personas únicas. Tengo pocos verdaderos amigos, pero en México tengo uno. Con México me identifico, a veces casi más que con los míos. En México me siento como en mi casa, a veces casi más que en la mía.

De camino me retumban todas mis historias, las voces, los aciertos, los errores. Todo me regresa de golpe, asfixiando mi cerebro. Los intentaré colocar uno a uno, por orden, los pensamientos, para ir zanjándolos sin temor. Siento mucho todo lo que sucedió, los primeros viajes, y el de Querétaro, también el de Pachuca, alguno que otro en DF. Iré limpiando poco a poco en estos días todos aquellos malos entendidos, malos ratos, desagradables. A todos, uno a uno, les llegará su momento de olvidar y perdonar.

No pretendo regresar sin antes aclarar muchas cosas en mi mente. Por que en realidad no tengo que hablar con nadie, no es necesario, estas son solo batallas en mi cabeza. Nadie me está esperando, tampoco esperan escuchar mi voz, ni lo consideran necesario. Lo más probable hayan olvidado mi nombre, porque lo que para ellos fue un estrella fugaz para mí fue un lluvia de verano. Por eso todo esto es entre yo y yo, y nadie más tiene entrada para esta función.

Aquí en México pretendo escribir más historias profundas para regresar renovado, con heridas sanadas y gente olvidada.

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El Chiche

Tengo varios amigos que me hacen reír nada más abrir la boca, digan lo que digan, me hacen reír. Su tono, sus expresiones, sus aspavientos, pero ninguno lo hace como el Chiche. Leandro Orazi, un gran amigo, una gran persona. El Chiche me hace reír aunque también sabe ponerse serio para escuchar todo lo que yo le cuento, y como él siempre dice: “haz como te digo, no como hago”. Porque el Chiche las ha pasado putas pero ha sabido sobrevivir. Es un gran amigo que guardaba en el pasado, como la mayoría de cosas que guardo, ahí en un baúl para no extrañarlas en mi presente. No es que las olvide, pero tampoco quiero recordarlas. Así he aprendido a vivir en Miami, a la distancia de muchas cosas que quiero, encerrándolas en un lugar con llave.

En esta semana fui sacando de ese baúl muchas de las cosas que recordaba de él. Como su positivismo y alegría en todo a pesar de ser un negativo de primera. Su simplicidad. Su atención a todo lo que le explicas. Su rechazo al mundo moderno, teléfonos, redes sociales, computadoras. Sus silbidos y cánticos a cualquier hora del día. Su cartera llena de papelitos donde apunta todo lo que es importante. Sus aspavientos a la hora de hablar. Su delirio por Boca. Su obsesión por las cotillas de Shortys, el buceo, Key West y Casa Panza. Manu Chao me recordará siempre al Chiche. Ahora Macaco también lo hará.

El Chiche me trajo muy buenos recuerdos después de diez años de ausencia. Mis hijos alucinaron con él. Sebas no paraba de repetir su nombre: “Chiiiicheeee” Y Leandro se moría. “Me los quiero comer” repetía. El abrazo de Sebas lo compró para siempre. Pronto tendrá un niño para poder jugar a los 1000 juegos del libro que le regalé.

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