El primer gol

Hoy mi hijo mayor anotó su primer gol. Me tuve que contener, rodeado de otros padres, porque no hubiese sido apropiado iniciar la ola en las gradas. Tuvo más de cinco mano a mano con el portero. Robaba el balón en defensa, salía corriendo solo hacia el arco rival (como el gol de Raúl al Valencia en la Champions del 2000 o el de Torres al Barça este año) y cuando estaba solo frente a frente o le paraban el disparo o la tiraba fuera. Yo, sentado en mi silla de playa, hacia como que me daba igual lo que estaba sucediendo. No quería que se me notara que por dentro estaba ansioso por verlo anotar un gol. Me hacía el pasota, el canchero (como dicen en Argentina), el despistado, miraba mi teléfono, hablaba con otras madres… pero yo sabía en todo momento donde estaba el balón y si Marcos estaba cerca de él. Con mi mente jugaba a anticipar la jugada, casi como si intentara guiar a Marcos para interceptar el balón en cada ataque rival. Los niños golpeaban impredeciblemente el balón de un lugar a otro y yo con mi mente trataba de teledirigirlo hacia los pies de mi hijo. Entonces se anticipaba al pase, lo golpeaba hacia el frente y salía disparado en un contraataque. Y ahí mis pulsaciones se disparaban. En mi mente trataba de dibujar el recorrido a lo largo de la cancha, inhalaba por la nariz profundamente justo antes de cada golpeo que mi hijo iba a realizar. Como cuando respiras hondo antes de que te claven una aguja para que no duela, así aspiraba para de alguna manera influenciar y que el toque de balón saliera bien orientado hacia la portería rival. Ya cuando Marcos estaba a pocos metros del gol mi corazón golpeaba fuerte. Entonces yo mantenía la respiración, para que no se me notara lo nervioso que estaba. Apretaba los dientes, subía los pómulos mientras entrecerraba un poco los ojos, como si estuviera por llegar una escena de terror en el cine. Esperando el disparo, visualizando por qué lugar de la portería entraría el gol. Pero fallaba, y fallaba, y fallaba. Hasta que anotó. Perdimos 2-1, da igual. Le dieron la medalla por ser el mejor del partido pero inmediatamente se la colocó a su hermano en el cuello, y dejó que el pequeño la llevara durante casi todo el día. Porque así son mis hijos, los mejores.

1 comentario

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Una respuesta a “El primer gol

  1. Cris

    Que hermoso! Dios y la vida te bendigan siempre por esos seres tan maravillosos que tienes como hijos. Desde el corazon, felicitaciones y la medalla para ti, por ser un gran padre!. Me emociona leerte asi, orgulloso de tus hijos y no dudo que son los mejores. ;`-)

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