Archivo mensual: febrero 2012

Dublín

Desperté con la imagen de su cara, la misma que estuvo rondando mi sueño ya olvidado. Al abrir los ojos, recostado sobre mi brazo izquierdo sentí un sabor de angustia incontenible. Desde mi cama pude oler su perfume en mi pelo. Entonces entendí que mi sueño era una maldita realidad. Ya no estaba conmigo. Recostado en mi cama lloré. Recordé nuestra primera canción, los nervios de nuestra primera cita en un bar del centro de Dublín. Sus ojos verdes, y su pelo negro liso falso, porque su color natural era castaño claro. La banda de fondo nos sorprendió cuando entonó los primeros acordes de Música Ligera, justo después de Scar Tissue, y mucho antes de U2, Bob Marley y Maná. Recordé como la hice reír, su cara perfecta, su piel suave. Supe, que detrás de esa coraza alemana había un corazón que palpitaba cada vez que la hacía reír. Sus ojos me penetraron toda la noche, y muchos años después confesó haberse enamorado de los míos esa misma noche en el bar del centro de Dublín. Yo no paraba de llorar. Mi sueño era tan real que podía sentir su piel en mis manos. Sus manos en mi cabello. Su cabello en mi cuello. Recordé nuestro primer viaje. La primera vez que le cociné. Los largos días en la nieve, y en la playa. Recordaba su amor tan vivo como si todavía estuviera a mi lado. Pero ya no estaba. A pesar de sentir su mano caliente en mi pecho, y su brazo pesado rodeándome. Entonces escuché su voz:

–    ¿Por qué lloras? –Me susurró al oído.
–    Por ti –le dije.
–    Sigo aquí. –Mientras me besaba la espalda.

Veinte años después de aquella noche en el bar de Dublín, sus ojos me miraron con la misma intensidad.

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Para el mundo con amor

En otras ocasiones he sufrido este tipo de rechazos hacia todo lo que sobra a mi alrededor, pero en esas ocasiones ha sido con un cierto malestar u odio. Ahora no. Paso de todo lo que sobra. La corteza muerta a mi alrededor. Paso de todos los que pasáis. Amo a los que estáis. Enano, tú el primero. Disfruté tenerte este fin de semana cerca, ver el Madrid, reírnos en la sobre mesa. Hacía tiempo que no nos reíamos como familia, con tanto cáncer, divorcio y otros rollos no hemos podido disfrutar de todo lo que tenemos. Y los que sobráis, os deseo lo mejor, pero no me agobiéis. Dejadme en paz, no me juzguéis más. No os soporto más. Pero de buen rollo lo digo. En buena onda guey, pasad de mi. En buen plan che, pasad de mi. Todo chévere chamo, pasad de mi.

Hago las cosas como creo que se deben hacer y al que no le parezca bien que tome lápiz y papel, y que apunte las cagadas que comete en una semana. Luego comparamos para ver quién tiene más momentos nulos en su vida. Paso de vuestros rechazos, vuestras falsas promesas y vuestras vidas ficticias. En esta ciudad de mierda es difícil encontrar gente con jugo, no me saquéis el mío.

Con todo el cariño del mundo, que os den por el culo.

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I feel so close

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Hoy

Hoy soñé que era feliz. Me imaginé a su lado, feliz.

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Convenciendo mi cerebro

Hoy empecé a nadar con mi nuevo traje de neopreno. Extraña sensación esa de sentir frío en las manos, los pies y la cabeza, pero estar caliente en el resto del cuerpo. Necesitas unos minutos para que tu cerebro se dé cuenta de que no tienes frío, de que solo deberías tenerlo, pero no lo sientes. Entonces, cuando ya te has convencido de ello, entonces consigues relajarte. Ahí es cuando comienza a colarse agua fría dentro del traje, y sientes frío, pero solo por unos segundos, quizá algún minuto. Pero tampoco es un frío insoportable, aunque debería serlo. Pero cuando convences a tu cerebro de que no tienes frío con el agua que se cuela y juega alrededor de tu cuerpo, solo entonces es cuando comienzas a disfrutar. Y comienzas a nadar, solo iluminado por una luz potente en la pared de la piscina. Tan potente que cuando te acercas a ese lado de la pared no ves nada. Por eso te golpeas la cabeza con el bordillo de la piscina. Entonces sientes dolor. No mucho dolor, aunque deberías sentirlo porque el golpe que te diste fue a toda brazada, hasta los dientes rechinaron. Y cuando consigues convencer a tu cerebro de que no sientes tanto dolor, entonces continuas nadando. Después de veinte piscinas empiezas a cansarte. Estás bien cansado, aunque deberías estarlo más. Y tratas de convencer a tu cerebro de que no estás tan cansado, pero no consigues hacerlo. Y cuando no consigues convencer a tu cerebro, entonces dejas de nadar. Y así, con frío pero sin mucho frío, con dolor pero sin mucho dolor, cansado pero no tan cansado es como termina tu primer día de nado con el traje de neopreno.

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Me reí

Sería divertido tener a mi hermano en Miami. Ayer nos reímos bastante de paseo por la playa, comiendo a la orilla del mar con su prometida. El Enano, que ya no lo es tanto, sabe de muchas cosas. Me gusta escuchar sus consejos.

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Remolino

Mi euforia es inversamente proporcional a mi depresión. Por eso busco el balance. Pero entonces no disfruto esos momentos que me emocionan. Y cuando lo hago, como el viernes, necesito dos días para recuperarme. Hoy busco un balance, que casi he podido conseguir, casi. Es como un remolino, una vez que empiezas a dar vueltas no puedes parar. El agua corre río abajo pero cuando se forma el remolino, te hundes. Hoy conseguí nadar a la orilla. Me salvé del remolino.


En remolinos – Soda Stereo
Déjame vivir este sueño
Que delirio
Una flor
Una flor
Otra flor
Un maestro
Una causa
Un efecto

Quien sabrá el valor de tus deseos
Quien sabrá

Gira el sol
Gira el mundo
Gira Dios

Energía misteriosa
Resplandor
Al soltar mi cuerpo en remolinos
Resplandor
Otra flor

Paraíso
Es una cura
Perfección
Florecer mirándote a los ojos
Perfección
Florecer mirándote a los ojos
Perfección
Florecer los dos
Florecer
Florecer los dos
Florecer

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