La vida eterna

Alguna vez cuestioné, no la existencia de Dios, pero sí por qué es que permite ciertas cosas. Y claro, ningún creyente acérrimo lo hará responsable, porque el que cree, encuentra excusas para todo.  Entre esas excusas está la vida eterna, que los menos espirituales o también llamados egoístas no entendemos, porque nuestro egoísmo requiere tener a la gente de este lado de la eternidad.

Desde la vida eterna nadie verá a mis hijos soplar sus velas, ni hacer la primera comunión, tampoco verán su primer gol o su primera canasta, se perderán el día de su boda, no conocerán sus bisnietos. Y muchas otras cosas más. Nuestra bugambilia, y los diseños en las servilletas, los planes de vacaciones, las puertas y las bombillas, las aceitunas y las discusiones de política. Las siestas en el sofá, las paellas los domingos. En la vida eterna habrá paz, pero yo prefiero esta guerra. En la vida eterna habrá amor, pero yo prefiero este odio. En la vida eterna él nos acompañará por siempre, pero yo siempre lo voy a preferir aquí a mi lado. La vida eterna es una mierda.

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