Archivo diario: Sábado, 31 diciembre, 2011

Feliz año 2012

Será porque mi familia está lejos, y porque es la primera vez que pasó unas fiestas así, pero me siento lejos de todo. Desconectado de todo. Con miedo de que llegue el siguiente minuto, pero a la vez deseando que pasen de diez en diez. Quizá será porque voy a una fiesta que puede que torne incómoda por la compañía. O porque estoy haciendo una paella y no sé como carajo me va a quedar. También puedo llegar de los primeros para que nadie vea que yo llevé la paella. O puede ser por haber sido rechazado de nuevo. O por qué me pregunto dónde cenara hoy. El caso es que debería estar tranquilo pero no lo estoy. Le doy vueltas en mi cabeza, qué puede ser que me tiene así, pero no encuentro la respuesta. Solo el remedio: que llegue ya el 2012.

Pero pongo Moment of Surrender y se acercan mis hijos. Marcos me abraza, quiza presiente algo. Entonces Marcos y yo cantamos: “And they did not notice me…” “…begging to get back to my heart. To the rhythm of my soul! Y todo tiene sentido otra vez. U2 y mis hijos, son infalibles.

Por cierto, la paella me ha quedado cojonuda. Que pedazo de chef que soy, la hostiaaaaaa.

Feliz año a todos!!

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Un año inolvidable

Hace justo un año estaba muerto de miedo. No recuerdo muy bien donde pasé Noche vieja, o quizá lo he borrado de mi mente, pero lo que sí recuerdo es el pánico que sentía atacado por toda la fuerza de mi ego. La incertidumbre de lo inminente, la espera de una decisión ya tomada, y el comienzo de una nueva vida. Treinta y un días después ella cerraba la puerta dejándome solo en lo que ya dejaba de ser nuestra casa. Entonces sí comenzaba una nueva vida. Hoy, once meses exactos después, hago recuento de todas las cosas inolvidables que me han sucedido este año. Desde conocer a mis hijos de una forma que había sido desconocida para mí los primeros años de su vida. Aprender a cuidarlos, cocinarles, educarlos. La primera vez que nos volvimos a juntar los cuatro fue en abril, para el cumpleaños de Marcos, y ahí me di cuenta que los “mami, mami” de tantos años habían sido reemplazados por los “papi, papi, mira esto, dame esto, tengo hambre”. Formar parte del día a día de mis hijos no tiene precio y me ha cambiado la vida. 

Mis dos roommates, Aracely la señora que me los cuida, Robert, Chris, Mara, y muchos otros más que habéis estado día tras día, aguantando mis llamadas, mis escrituras y mis llantos. Mi tío, mi madre, mis hermanos, mi padre. Janelle y Rick, Silvio, Mati. Mi trabajo y todas las cosas buenas que me han pasado en él. Mi viaje a Praga. Mi viaje a Mallorca. Un año más de salud, y van seis y medio con un riñón nuevo. Por Álvaro y la conversación que me cambió el rumbo. A todos, gracias.

Hoy estoy orgulloso de quién soy. Algo tan sencillo pero que no podía decir un año atrás. Hoy hago balance de un año, y puedo asegurar que he salido ganando. Hoy sé que soy mejor persona, y que intento seguir mejorando. Hoy estoy convencido de que no cambiaría nada. Y hoy estoy seguro de que lo que me espera es mucho mejor que lo que dejé.

Feliz 2012 a todos.

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