Me largo

Y como me negaba a marchar sin ver a mi amigo Álvaro, lo llamé y quedamos para cenar. Así recordaremos nuestras locuras de jóvenes, y de niños, y de no tan niños. Nuestras marchas en Calas, las bicis, la playa, las noches de helados en su casa con Juanmi, sus abuelos y los mejores bocadillos de la historia. Su tocadiscos, el Rockolla, los coches, la giris, el hotel Canarios, y mil historias más que no quiero recordar porque me voy mañana y es una mierda recordar todo esto sin poder vivirlo de nuevo. Jodida la juventud que nunca regresa, pero más jodido es estar lejos de los que tantos recuerdos te traen. Igual llevo dos semanas aquí y también extraños los de allí: estoy condenado a echar de menos algo.

Y escucho la canción que me pone el Enano en el Mortero, y veo la cara de Sebas que me dice, entre risas: “Papi, tengo 48 ocho dedos. La abuela Rosalía me los ha contado” y todo ha merecido la pena. Me largo triste, pero siempre habrá otra vez, y sentiré la ilusión de otro viaje de vuelta, y la emoción de los últimos días, y la ansiedad de las últimas horas y la alegría de llegar a Palma y ver de nuevo a mi familia.

1 comentario

Archivado bajo Relato, Viaje

Una respuesta a “Me largo

  1. Cris

    Claro que valio la pena…y pronto regresaras!!! Porque la nostalgia y la esperanza haran de esa ilusion otra realidad. Que el abrazo a tu gente perdure hasta el proximo encuentro… Buen viaje!!!

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