Un viaje pendiente

Y me quedé sin ver Soller, y Valldemosa, y la cala esa pequeña que un día fui con mi tío a hacer fotos a una pareja. Y me quedé sin correr por el paseo marítimo, o ir al dique del oeste, o a Formentor, aunque ahí me trae unos recuerdos que no quiero recordar. Me quedé sin comer caracoles en Génova. Me quedé sin ver a Álvaro, y algunas amigas más. Por eso, a no ser que viva en Palma, nunca me cansaré de recorrer la isla, porque siempre tendré algún lugar que visitar.

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