Archivo diario: Miércoles, 16 noviembre, 2011

Las lágrimas de Bono

Entiendo que mi hermano llorara cuando conoció a Joaquín Sabina en una calle de Nueva York. Porque si yo conociera a Bono, lo más probable es que también llorase. Y no lloraría de tristeza, lloraría de nostalgia, nostalgia de todos los momentos que me ha hecho reír, y llorar, bailar y gozar. Hay algo en esa guitarra de The Edge, o en la batería seca de Larry Mullen, en la voz de Bono. Algo que me hace olvidar todo. “You say you’ll give me, all the riches in the night”. Ya tengo todas las riquezas de la noche. Solo en mi cama, solo en mi casa. Feliz de estar solo. Y solo me quiero quedar, por un buen tiempo. Pasad de largo aquellos que tenéis agenda. Pasad de mí los que tenéis un plan. Paso de vosotros, como vosotros pasáis de mí. Se os ve el plumero al asomar por la setenta y siete. Os veo venir antes de que giréis la esquina y me dais pena. Por no decir asco. Podría aprovecharme de vosotros, sobre todo de vosotras, pero ni eso me merecéis. Me duele engañar o vivir engañado. Solo quiero estar solo, lejos de los aprovechados, lejos de ti. Y de ti. Y de ti. Y también de ti.

“All the promises we break, from the cradle to the grave”

Yo no rompo ninguna promesa. Y me queda más de un año para cumplirla. Mientras tanto no he pagado, no he mentido, me he cuidado y los he cuidado. Mi plan a la perfección. Y las que habéis pasado por aquí, un saludo, desde la distancia, y que se mantenga por favor.

Si conociera a Bono, lloraría. Lloraría de alegría, de gratitud, por haberme guiado y mantenido en ese lugar inconfundible de total felicidad.

Gracias Bono. Gracias U2.

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