Archivo mensual: octubre 2011

I shot the sheriff

En realidad siempre me disfrazaba, pero llevo unos años que no encuentro ideas. He ganado tres veces seguidas el premio al mejor disfraz en mi trabajo. Una vez me disfracé de un compañero, Horacio, pero cuando él vivía en los años 70 en Argentina. Con una peluca como la de la foto, unas cadenas con el símbolo de paz, el libro de la metamorfosis en el bolsillo de atrás, y actuando bien porteño (argentino pedante). Al año siguiente me disfracé de mi jefe. Un mexicano simpatiquísimo, la oficina entera se partió el culo. Al año siguiente me disfracé de mock up de la página donde trabajo (o sea, de una foto gigante). En fin, los tres años gané el primer premio, creo que gané unos porta-velas, una camiseta y unos CDs. Sí, nuestros presupuestos no son tan altos.

Este año no me disfrazaré, y la verdad que me jode porque me encanta.

3 comentarios

Archivado bajo Uncategorized

Chispa

A veces todo lo que se necesita es una chispa, un detalle, un comienzo. Pero muchas otras se necesita seguir probando, luchando, intentar una y otra vez hasta que crezca el fuego. Quizá has estado mirando las cosas desde la perspectiva equivocada. Quizá te exiges que las cosas sucedan de una manera y no le das la oportunidad a que sucedan de otra diferente. Dale la oportunidad a la oportunidad.

Deja un comentario

Archivado bajo Reflexión

Y el pelo ¿para qué sirve?

Entiendo que los osos polares tenga pelo, por la cosa del frío. Entiendo a los perros, las ardillas y los caballos. Entiendo que los humanos tengan pelo también si viven en Siberia, pero ¿para que carajo necesitamos el pelo en Miami? No me refiero al cabello, sino al pelo de las piernas, brazos y espalda. Odio afeitarme. Odio el pelo. ¿Por qué será que me ha pegado ahora por odiar el pelo? Vaya dolor de huevos que es esto de odiar el pelo.

4 comentarios

Archivado bajo Reflexión

La canción de mi abuela

Creo que alguna vez escribí del Oboe de Gabriel. No entiendo cómo la música me puede producir tantas sensaciones, a pesar de que soy en desastre con los instrumentos. Cómo alguien tan desconocido a mí, Ennio Morricone, cómo pudo hacer esta melodía que me produce tanta felicidad, paz, tranquilidad. Ganas de llorar. Cómo se puede ser tan bueno. Cómo se puede tocar a tanta gente. Cómo se puede crear algo así. ¿Cómo? Nunca entenderé este misterio. Pero hoy, más feliz que nunca, escucho y escucho este oboe y quiero llorar, de felicidad. Y quiero escribir, y quiero viajar. Y quiero ver a mi tío. Y quiero abrazar a mi abuela. Quiero recorrer Mallorca con mis hijos. Hacerles fotos en todos los rincones de mi isla. Quiero comer en una mesa grande, con los gritos de unos y de otros, las risas de todos, las lágrimas de mi abuela Rosalía. Extraño a mi abuela todos los días de mi vida. Sé que mi hermano también. Él tiene su foto allí, colgada en la pared de su casa, y lo último que recuerdo al salir de ella es la foto de mi abuela. Llevo dieciséis años lejos de ella, sin partirme de risa al verla reírse, sin disfrutar de su bondad. Mi abuela es la persona más buena que he conocido jamás. Ya pronto estaremos todos juntos.

1 comentario

Archivado bajo musica, Reflexión

El ratoncito Pérez

¿Quién se acuerda de nuestros primeros dientes de leche? Cuando empezaron a soltarse, a bailar en las encías, cuando soñábamos que llegara el momento de que se cayeran y de esperar toda la noche al ratoncito Pérez. No lo hacíamos por el dinero, más bien por la mágica sensación de que un ser tan diminuto se colara en nuestra habitación, de que alguien misterioso y desconocido se acordara de nosotros. Yo recuerdo un diente en Calas de Mallorca, tendría la edad adecuada, no la recuerdo, iba corriendo por el costado de esos apartamentos altísimos que había enfrente de la Casa 13, creo, esos otros apartamentos que están enfrente de Maite y de Toni. Bueno, que iba corriendo y sentí algo duro navegar en mi boca, era el diente. Escupí la sangre, lo tomé entre mis dedos y corrí con toda la ilusión del mundo a casa. No recuerdo si el amigo Pérez me dejó algunas pesetas pero sí recuerdo colocar el diente diminuto debajo de la almohada, lo recuerdo perfectamente. A la mañana siguiente ya no estaba. Y yo feliz. Feliz porque alguien se acordó de mí, aunque hubiese sido mi madre.

A Marcos ayer se le cayó ayer su cuarto diente, y le hizo tanta ilusión como el primero. No mordió una manzana, ni le até un hilo al pomo de la puerta, ni tampoco le pegué un tirón con mis dedos. A Marcos se le cayó el diente en la siguiente escena:

(Papa llega del trabajo. Al abrir la puerta sus dos hijos, Marcos y Sebas corren hacia él)
–    Papi, papi, papiii -gritan los dos niños.
–    Holaaaaa (Papi silba, como hace siempre al entrar a casa).
–    Papi, papi, se me cayó el diente –dice Marcos
–    ¿Síiiii? ¿Cómo se te cayó? –Pregunta papi.
–    I kicked him in the mouth –responde Sebas (Le pateé en la boca).
–    WHAT? –pregunta papi (aunque quiso decir What the Fuck o Coño, ¿y eso?
–    Yes, pero no me dolió papi –aclara Marcos.
–    Pero no le puedes patear la cara Sebas –explica papi.
–    It was an accident papi –se defiende Sebas. (Fue un accidente)
–    No me dolió papi. Gracias Sebas, gracias por la patada, tenía tantas ganas de que se cayera el diente –agradece Marcos a Sebas.
–    ¿Y el de al lado también está medio suelte eh? –exclama papi feliz de ver a los dos niños radiantes.
–    Yes –responde Marcos.
–    Marcos, do you want me to kick the other one too? –pregunta Sebas (si le puede patear el otro)
–    Noooo –estás loco Sebas interviene papi.
–    Pleaseeeeeee papi –suplica Sebas.

Y así termina la historia del cuarto diente de leche de mi hijo Marcos. Él feliz porque se siente especial, Sebas radiante porque contribuyó a la felicidad de su hermano, y yo satisfecho por el gran equipo que hacemos.

PS: El ratoncito Pérez (o el tooth fairy) le dejó $2 dólares. La crisis.

5 comentarios

Archivado bajo Relato

El poder de la yoga

Hoy empiezo a tomar clases de yoga. Es otro de mis tantos remedios para mejorar las lesiones musculares. Recomendado por mi entrenador, y por su puesto, la profesora de yoga, empiezo a hacer una clase por semana con el propósito de mejorar mi flexibilidad y fortalecer las articulaciones. Sigo buscando soluciones a un problema que me trae loco desde hace dos años. Pensé que era el fútbol, ya lo dejé. Fui a terapia durante todo un año. Quizá era la muela del juicio que tenía con caries. Necesito encontrar la solución ya. Necesito poder correr consistentemente sin lesionarme. Necesito disfrutar otra vez del deporte.

1 comentario

Archivado bajo Deporte

Los dolores

Será que me estoy haciendo viejo, o será que peso mucho pero no es normal que cada vez que corro me duela una parte de mi cuerpo diferente. Vamos, no me jodas. Primero el abductor, luego IT band, luego la rodilla izquierda y ahora con hielo en la rodilla derecha. No entiendo que pasa joder.

3 comentarios

Archivado bajo Deporte, Reflexión