Archivo diario: Martes, 23 agosto, 2011

El huracán

Irene venía dispuesta a destrozar Miami pero se apiadó de nosotros desviándose hacia el norte del país. El que no se apiadó fue el dios de la lluvia, ni de las bestias ni de mí. Hoy amaneció el día amarillo, con nubes amarillas y los árboles, y la yerba, y la lluvia, todo amarillo. La piscina desbordada, algunas ramas caídas, todo empapado. Toda la noche llovió tan fuerte que me despertó tres veces. En parte me alegro de que no haya llegado el huracán porque supondría estar dos días encerrado, comiendo como un cosaco, preocupado por amigos y familiares. Pero por otro lado, quizá más amplio, deseaba que nos visitara Irene para estar dos días encerrado jugando con mis hijos, escribiendo y leyendo, y por qué no, comiendo como un cosaco.

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