Corriendo bajo una tormenta de verano

Regresé del super cuando empezó a nublarse encima de casa. A lo lejos veía unas nubes negras cortadas por espontáneos rayos y escuchaba unos lejanos truenos. La lluvia era inminente. Me puse las zapatillas, pillé el cinturón con las botellas de agua, un gel de chocolate, cargué mi reciente descubrimiento en el ipod, Black Mountain, y me largué a correr. Salí de mi casa hacia el Norte por la 74 court. Todavía me golpeaba el sol con fuerza, el reloj daba las 2pm exactas, el calor era mortal. A lo lejos el cielo negro me daba esperanzas. Después de 24 años corriendo, quizá hoy podría ser la primera vez que lo hiciera bajo una lluvia torrencial de verano. Los truenos crecían en intensidad, y por dentro el niño que llevo dentro saltaba de alegría. Los rayos iban corriendo hacia el Este de la ciudad mientras perdían intensidad, por más que yo me desplazaba (lentamente claro) no conseguía alcanzar las tan ansiadas gotas. Después de dos millas y media mi cuerpo solo estaba bañado por mi sudor, entonces, decidí no parar de correr hasta mojarme por la lluvia, sin importarme cuantas millas me tomara. Giré hacia el Este pero las nubes negras se transformaban en grises, los rayos en luces muy poco feroces y los truenos en simples ruidos perdidos en el cielo. Decidí girar hacia el Sur por la 67 ave porque al fondo un cielo negro apocalíptico me daba fuerzas para seguir corriendo. Ya pasaba las cuatro millas, el límite que me había puesto para hoy, y seguía sin llover. Entonces las primeras gotas comenzaron a golpearme esporádicamente el cuerpo, sin ningún orden o consistencia. Tras varios zig-zag por las calles terminé enfilado en la 72 ave hacia el Sur, camino a casa. Entonces se rompió el cielo. La lluvia me empapó la ropa y las zapatillas en menos de un minuto. El sudor despareció de mi cara, de repente encontré fuerzas que no creí que tenía. Toda mi vida he anhelado este momento. Y aunque no ha sido espontáneo, sino más bien planeado, ha sido una de las experiencias más gratificantes de mi vida. Una sensación de vida inigualable. La recompensa de la naturaleza, del de arriba, por el esfuerzo realizado. No olvidaré nunca la carrera de hoy. Correr bajo la lluvia quedará en mi recuerdo por siempre. Gracias a mi tío Sebastián por presentarme este deporte, por viciarme, por empujarme, para que hoy pudiera llegar a este momento donde el cielo, las nubes y yo corrimos juntos en una tormenta de verano.

Black Mountain – Stay Free

And there comes a time
when you when you aughta know
well it’s stormy outside
so quit, so quit all that runnin’
were birds on the street
oh the sweat in your pores
oh stay free
money, the sundown
stiff on their knees
oh beautiful ponyies
so beautiful
they’ll kill us all.
lets hide ourselfs together
down under the stairs
don’t you leave
oh hey what did they say,
to get you so lonesome today?
oh hey restless brown eyes,
don’t you sound.
and there comes a time
when you, when you aughta know
oh there comes a time
so quit, so quit all that runnin’
were fire in the sky
oh the death at your door
oh stay free

2 comentarios

Archivado bajo Deporte

2 Respuestas a “Corriendo bajo una tormenta de verano

  1. Tu tio favorito

    Lo que hubiera dado por mojarme contigo.

  2. Cris

    La vida nos regala los momentos exactos y las canciones precisas…hasta para correr bajo la lluvia. Me alegro por ti, que lograste un suenio mas.😉

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