Archivo diario: Sábado, 30 julio, 2011

Los gritos

Escuché unos gritos que provenían de la casa de al lado. Siempre me pregunté cómo hacían los padres para tener ocho hijos tan bien educados y obedientes. Quizá esta era la razón. Si consigo descifrar de dónde vienen esos gritos sabré a su vez la respuesta a muchas preguntas. Salté de la cama, subí un poco la persiana y abrí una línea la ventana. Eran las doce del medio día y el sol que entró de golpe en mi habitación me dejó ciego. Los gritos cesaron, como si hubieran estado en mi cabeza, o quizá en mi sueño. Cerré la ventana y los volví escuchar, pero esta vez mucho más lejos. Como si mi sueño se hubiera ido marchando poco a poco. Bajé la persiana y la oscuridad dio a la habitación un tono de depresión. Entonces decidí yo dejarla a ella, ahí tirada en la cama deshecha, con la oscuridad y los gritos de mi sueño.

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