Beethoven

Cuando tenía quince años escuché esta obra en vivo en un internado de verano, de esos para aprobar las clases en septiembre donde estabas encerrado toda la semana y salías solo el sábado en la tarde y regresabas el lunes. El tío que la tocó, en un piano viejo del seminario donde estábamos encerrados, recuerdo que jugaba bien al fútbol, creo que era uno de los profesores que daban clases en el lugar, no sé muy bien, quizá mi colega Álvaro se acuerde. Éramos quizá cinco o seis chicos que llegamos a escuchar la interpretación de este chico, y todos nos quedamos anonadados. Recuerdo ese como mi primer momento de conexión, con qué? No lo supe y todavía no lo sé. Pero sí recuerdo sentir una placer inmenso al escuchar las notas correr unas detrás de las otras, y a la vez una tristeza feliz sin motivo alguno. Recuerdo pensar que algún día escucharía esa melodía otra vez, como una especie de llamado, de compromiso, recuerdo sentir el quedarme en deuda, el querer escucharla una y otra vez, por siempre. Ayer Mónica la tocó en su piano viejo y desafinado. Y yo volví a sentir lo mismo, pero desde el capítulo final. Gracias

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