Archivo mensual: junio 2011

Cómo avanzar si estás estancado

Y ahora no puedo dormir. Llevo toda la semana durmiendo fatal. Por el rollo con mi padre, porque estaba durmiendo en el sofá desde el miércoles (con mucho gusto), porque he estado tomando café en las noches y porque no he hecho mucho deporte. Hoy porque me acosté a las nueve, precisamente lo hice por todas las razones que ya mencioné y que me tenían muerto. Quiero correr. Mañana iré a correr. Y mañana regreso a la Universidad. Ahora no sé si va en mayúscula, creo que aquí no, pero lo voy a dejar en mayúscula por la importancia que tiene (y porque es mi blog). En parte, no me ha venido tan mal el dormir en el sofá. De repente tenemos semanas donde avanzamos a pasos agigantados en nuestros procesos. Y creo que he descubierto el porqué (éste sí va junto y con acento). La razón de nuestros avances en tiempos de estancamiento se debe al rompimiento de la rutina. El dormir en el sofá, dejar de trabajar tres días, las visitas al hospital, la cercana muerte de mi padre, han hecho que saliera de mi rutina, y al salir buscas respuestas. Te obligas a encontrarlas. Yo he encontrado algunas. Como el tema de la Universidad. O de mi búsqueda, o de mi apariencia. Bueno, algunas respuestas no están tan claras pero por lo pronto mañana lunes regreso a la Universidad. Ahora sí me voy a dormir.

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Mi música

Temper Trap es el nombre del grupo. Sweet Disposition el de la canción. La encontré ayer en Youtube buscando videos de triatlón para mostrarle a mis hijos. Se la puse tres veces porque Sebas quería ver las bicis, Marcos quería ver las colinas. Por cierto Marcos a la tercera vez ya se sabía el estribillo. El crío tiene un oído especial para la música y recuerda las letras a penas con escucharlas una sola vez. Recuerdo que alguna vez yo era así, ahora no recuerdo haberme aprendido ninguna canción en mucho tiempo. De ésta me habré aprendido cinco palabras, y son muchas. Me gustó la entrada, el cambio de ritmo, la esperanza. Así me sucede con las canciones, bueno, creo que nos pasa a todos. Le encontramos algo, puede ser una estrofa, o el ritmo, o un solo de guitarra. A mí en lo particular me gustan las canciones donde se proyecta la voz, casi gritando, pero con estilo, tampoco gritar por gritar. Por eso me gusta U2, o Cold Play, Miguel Ríos, y muchos otros más. También me gustan donde no hay gritos, claro. Hilario Camacho, Bob Marley o Pink Floyd. Por su puesto The Beatles. Ésta, cuanto más la escucho más me recuerda a U2, o al menos a la guitarra de The Edge. No soy experto de música, tanto solo toco tres acordes de guitarra, y no seguidos por mi torpeza en la transición, y soplo algunas notas en la flauta. Pero eso no significa que no sepa de música. O sé al menos lo que me gusta o no. No me gusta la salsa, o el merengue, Ricky Martin o Luis Miguel, Paulina Rubio o Enriquito Iglesias.

Hoy no iba a escribir pero un niño me despertó. Luego leí un correo. Me espabilé. Llegué a Sweet Disposition. Es la sexta vez que la escucho mientras escribo sobre la música que me gusta. La canción habla de una meta. Yo estoy cerca de la mía.

Temper Trap – Sweet Disposition
Sweet Disposition
Never to soon
Ohh wreck less abandon
Like no ones
Watching you

A moment, a love, a dream, aloud
A kiss, a cry, our rights, our wrongs

So stay there
Cause i’ll be coming over
And while our bloods still young
It’s so young it runs
We wont stop till it’s over
Won’t stop to surrender

Songs of desperation
I played them for you

A moment, a love, a dream ,aloud
A kiss, a cry, our rights, ours wrongs

A moment ohh…

So stay there
Cause i’ll be coming over
And while our bloods still young
It’s so young it runs
We won’t stop till its over
Won’t stop to surrender

A moment, a love, a dream, aloud
A kiss, a cry, our rights, ours wrongs

[Repeat]

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I love this sport

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Regalos de la infancia

Me vicié a otra serie en Netflix. Tras la maratónica relación que he tenido durante los últimos ocho meses con Lost, he decidido intimar con otras series. Ya terminé de ver Spartacus, Dexter la tengo ya casi dominada y además ya me aburre su tono. No tengo fuerzas para empezar con 24 y True Blood no se puede ver online. Por lo tanto me lancé a ver Persons Unknown. Me la recomendó Adrián, un poco tostón, sobre una organización que rapta a gente para encerrarlas en un pueblo desierto y someterlos a un cierto programa de rehabilitación, bla, bla, bla. El caso es que en uno de los últimos capítulos y después de llevar más de tres meses raptados y lejos de cualquier contacto con la humanidad, el grupo secuestrador ofrece un regalo a cada uno de las siete víctimas. Todos son regalos sentimentales que significan mucho para cada uno de los implicados. Abren las cajas tras deshacer el lazo que las rodea a la vez que les cambia la expresión, una expresión de total sorpresa y asombro. Uno recibe el cinturón con el que le pegaba su madre, y que un día él utilizó en ella. Otra la bufanda con la que ahogó a sus padres, otro el balón de fútbol americano que recibió en el instituto tras conseguir la última anotación en la final casi 20 años atrás, otra la Biblia que pensó había perdido y la protagonista su muñeca favorita de la infancia. Regalos importantes. Regalos únicos. Objetos perdidos en el tiempo. Perdidos en la nostalgia.

Y yo pensé, qué recibiría yo. Quizá la guitarra que me regaló mi padre tras la carroza que representaba el Rock de una noche de verano de Miguel Ríos en las fiestas de Calas. Era una guitarra azul, de madera maciza, y yo jugaba a ser Miguel Ríos por los rincones de mi casa simulando un Re, o un Mi menor en un mástil sin cuerdas ni cejilla. O el barco pirata de playmobil que armó mi padre hasta las tantas en la sala del piso de Benidorm con el que yo imaginaba navegando por los mares del caribe en busca del tesoro más grande jamás visto. O el fuerte Randall, o el tren de vapor, o el escalextrix que armé con mi padre en la mesa camilla de la salita en la calle Limones. O el radio-cassette stereo que me regaló mi tío en mi primera comunión, con dos cintas que olían a plástico fino, una de Miguel Ríos y otra de Los Pistones en la cara B y yo soñaba con ser el último admirador, y que Miguel Ríos volvía actuar solo para mí y yo le decía lo que él quería oír. Ya nadie espera el próximo guión, el gran estreno en Nueva York se aplazó. O quizá las primeras zapatillas que mi tío me regaló cuando empecé a correr, unas Le Coq Sportif más feas que pegarle a una madre. Yo creo que él pensó: le compro las más feas para que cuando esté viciado se compre unas Asics y se enamore, así no deje de correr nunca. Y así fue. Cada vez que me compraba unas zapatillas nuevas, unas Asics siempre, las colocaba en la mesa de la sala de nuestro piso en Palma y las dibujaba. Anima Sana In Corpore Sano será mi lema hasta la muerte y se lo inculco a mis hijos todos los días. O no me importaría recibir el primer balón de fútbol que me regalo mi tío, el día que hice el primer reportaje, una comunión creo. Mil doscientas pesetas, eso le costó. Lo sé porque la etiqueta con el precio estaba todavía pegada en uno de los hexágonos. Pero a mi no me interesó el precio, ni si era mucho o poco para un niño de doce años. Solo recuerdo dormir abrazado al balón durante muchas noches, absorbiendo el olor a cuero, imaginándome en el Bernabéu. O mi primera cámara, una Minolta X-300s. O cualquiera de mis bicicletas. O alguno de mis libros de la editorial Barco a Vapor. O mi favorito, Kavik el perro lobo.

Por todos esos regalos, y a todos, gracias por los recuerdos.

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Cómo extraño a Raúl

El deporte tiene estas cosas, ciertas conexiones con los deportistas por su manera de luchar, de celebrar o simplemente de correr. Gente como yo, disfrutamos el deporte no solo por el juego en si, sino por esta conexión con los individuos que lo practican. A lo largo de mi afición deportiva la he tenido con Perico Delgado, no tanto con Indurain, y después con nadie más igual que con Pedro en las cuestas de los Lagos de Covadonga. La tuve con Arantxa Sánchez-Vicario en el Roland Garros, con nadie más después hasta que llegó Rafa Nadal. Con Alonso, con Michel, con Paco Buyo pero no con el buitre. Con Zamorano y sus goles, con Redondo, Suker o Ruud, pero no con Ronaldo o Higuaín. No tanto con Gasol o Contador, y mucho menos con el atletismo español. Pero si a alguien he tratado de imitar, dentro y fuera de la cancha ha sido a Raúl. Y digo fuera pero alrededor del campo, en el vestuario, haciendo grupo, en el banquillo. En su lucha, su estilo de correr, su astucia y sus goles. Raúl no era el mejor, cierto, lo superan Villa, Torres y compañía pero Raúl tiene algo que pocos jamás tendrán y es el querer ganar siempre.

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American way

Al llegar a Estados Unidos muchas cosas llamaron mi atención. El pagar con tarjeta de crédito todo y gastar al mes más de lo que ingresas fue una de ellas. El que para verte con amigos y familiares se tenga que organizar estilo evento, en vez de ser una situación casual, cosa que todavía me choca. Y sobre todo me extrañó que todo el mundo tiene abogado y psicólogo. Pero no me extrañaba que alguna vez visitaran al psicólogo, lo cual me parece muy normal y entendible. O que hayan necesitado la ayuda de un abogado, que por su puesto es inevitable viviendo en este país, sino lo que me extrañaba era el sentimiento de posesión, e incluso de protección que siente el pueblo americano al tener bajo confianza estas dos figuras tan importantes de la vida gringa. Mi abogado y mi psicólogo son frases comunes del habitante de USA, y todo aquel que no las pronuncie no se considerará un estadounidense al completo. Protegidos contra cualquier repentina demanda o revés emocional.

La primera vez que yo hablé con un abogado fue para crear una corporación por ahí del año 2000. La segunda para que nos devolvieran quince mil lucas que habíamos puesto de deposito en una casa en el 2006. Luego para acojonar a una pareja gay que le había hecho las fotos de su boda y no me pagaron la otra mitad del trabajo. Y ahora, recientemente para hacer los papeles de mi divorcio. Y ya puedo decir que tengo abogado. El mismo que me recomendó a mi psicóloga.

Ya soy americano.

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Cacao mental

La cosa no sigue bien. Hoy cociné una crema de calabaza para morirte. Y no fui a la misa de la mamá de Mati. Mi padre sigue muy mal. Mañana me levanto a las cinco y cuarenta y cinco para ir a montar bicicleta. Y luego comeré la crema de calabaza que me quedó de muerte. Lo mal que lo habrá pasado hoy Mati. Y mi padre. Y mi madre. Y mi hermana. Y la pinche crema de calabaza que está para mandarla a un concurso. Ya tengo sueño solo de pensar a la hora que me tengo que levantar. Yo pelé la dichosa calabaza y no veas lo dura que estaba. Está muy dura la cosa con mi padre. Hoy habrá sido muy duro para Mati. Mañana hago 30 millas en bicicleta. Espero que no esté muy duro el día. Y si no al menos tengo la crema de calabaza, y a Mati, y sobre todo a mi padre.

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M y S

Hoy me siento mejor, un dolor de cabeza lejano y ahora ya en la tarde creo que casi tengo fiebre. Todo esto, e imagino que el cansancio tampoco ayuda, me hace extrañar a mis hijos con más ganas. No los veo desde el jueves en la mañana que los dejé en casa de su madre, y a pesar de disfrutar la paz y tranquilidad de mi casa sin Disney XD, extraño sus historias sin sentido, y sus preguntas sin respuesta. Hoy empezaron su campamento de tenis donde el viernes llevarán pistolas de agua, habrá un castillo de esos de agua, y a ellos, aunque sí parece que disfrutaron la parte importante del campamento, la del tenis, lo que más ilusión les hace es que llegue la fiesta de agua del viernes. Gran estrategia de mercadeo para atraer a la pequeña clientela. Estoy deseando escuchar su voz llena de emoción el miércoles cuando me cuenten sus historias en sus clases de tenis


Even in the quietest moments
I wish I knew what I had to do
And even though the sun is shining
Well, I feel the rain, here it comes again, dear

And even when you showed me
My heart was out of tune
For there’s a shadow of doubt
That’s not letting me find you too soon

The music that you gave me
The language of my soul
Oh Lord, I wanna be with you
Won’t you let me come in from the cold?

Don’t you let the sun fade away
Don’t you let the sun fade away
Don’t you let the sun be leaving
Won’t you come to me soon?

And even though the stars are listening
And the ocean’s deep, I just go to sleep
And then I create the silent movie
You become the star, is that what you are, dear?

Your whisper tells a secret
Your laughter brings me joy
And a wonder of feeling
I’m nature’s own little boy

But still the tears keep falling
They’re raining from the sky

Well, there’s a lot of me got to go
Under before I get high

Don’t you let the sun disappear
Don’t you let the sun disappear
Don’t you let the sun be leaving
No, you can’t be leaving my life
Say that you won’t be leaving my life
Say that you won’t be leaving my life

Say won’t you please, say won’t you please
Say won’t you please, say won’t you please
Lord, won’t you come and get into my life?
Lord, won’t you come and get into my life?

Say won’t you please, say won’t you please
Say won’t you please, say won’t you please
Oh Lord, don’t go

Come on, let the sun fade and go
Come on, let the sun fade and go
Come on, let the sun fade and go

Won’t you come to me? [Incomprehensible]
Even when the song is over
Where have I been, was it just a dream?
And though your door is always open
Where do I begin, may I please come in, dear?

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Enfermo

Sigo con fiebre. Bien

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Pensando

Estaba pensando ayer, lo mucho que estoy disfrutando el paso del tiempo. Una nueva experiencia a la cual me adapto cada día con más ganas. Disculpen los que vayan saliendo de mi lado, o los que no se lleguen a acomodar, pero, sin hacerle daño a nadie, ahora solo puedo pensar en mí. Busco círculos nuevos, frescos y sin manías. Borré FB, algunos bloqueé. Sobre todo aquellos que me aburren o no les interesa mi vida o la de los que me rodean. Ayer dormí hasta la 1:30. Me compré un pescado. Vi la Fórmula Uno. Dormí. Vi una peli. Cené ensalada. Me fui a dormir. Disfruté de estar solo.

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