Ese metal precioso que es la serenidad

A Marcos el encanta cantar. A Sebas le gusta la música, pero Marcos tiene un oído especial. Le estoy enseñando los grandes grupos del rock, la mayoría música en inglés, pero a partir de la semana que viene empezará con Hilario Camacho, Miguel Ríos y sobre todo El Último de la Fila y Manolo García.

Creo que me sé todas las letras de todas las canciones de El Último, y más tarde en solitario Manolo García. Astronomía Razonable, o el Nuevo pequeño catálogo de seres y estares o Nuevas mezclas, me recuerdan a gran parte de mi vida. Desde los doce años hasta hoy. Si me perdiera en la isla de Lost espero poder hacerlo con la discografía completa de Manolo y de El Último de la Fila, o al menos tener acceso a Internet para escucharla en Grooveshark.com, reciente descubrimiento gracias a mi hermano. Es como el “spotifive” europeo, ese que tanto menciona mi tío Sebastián pero que no sé muy bien como se escribe, y estoy cansado para ir a Google a buscarlo (son las 12:05 de la noche, casi madrugada). Cuándo deja de ser noche para pasar a ser madrugada, o cuando es ya la mañana? O sea, son las 9, 10, 11, y hasta 12 son de la noche. Pero ya a la 1, 2 o 3, incluso 4 o 5 son de la madrugada, pero ya a las 6 en adelante solemos decir de la mañana.

Me voy a dormir escuchando a Manolo García. Me siento joven escuchando esa música con pinceladas de los 90, con letras magistrales, y arreglos de primera.

Piedra sobre piedra – El Último de la Fila
Entras sin llamar;
no te esperaba y el azar
como una trampa te tendió
en mi camino.
Yo nada pedí
y presumia de vivir
en la contemplación,
en el deleite del placer,
en la ansiada calma.
Tú,
boca que es tenue luz,
túnel de amor,
lodo traidor
que me haces resbalar
entrelazado a ti,
no quieras más,
más no te puedo dar.
Pájaro espino, pájaro sol,
imploro tu favor, pido protección,
que su antojo lima mi débil voluntad.
Golpea en el yunque de mi obsesión,
golpea y golpea que forjarás
ese metal precioso que es la serenidad.
Tira otra piedra, que has de ayudar,
piedra sobre piedra he de levantar
el dique que frene el brío de su amor.
Crece, florece, crecido estás. al brote de tus tallos reverdeceras,
árbol de laurel que el invierno adormeció.
Tú,
vana presencia.
rosa en el ojal,
artificial,
nunca marchites.
Soplo de ausencia muero por verte,
muero de amor.
Rasga la trama,
que el aire va
surcando la saeta que el blanco erró
y que surcan las esquirlas de mi pedregal.
Tira otra piedra, que has de ayudar,
piedra sobre piedra he de levantar
el dique que frene el brío de su amor.

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