Miguel Ríos

Me acompañó durante toda mi infancia para luego darle el testigo a U2 en mi adolescencia. El Rock de una noche de verano me fascinaba, todavía cuando lo escucho siento la emoción de un mundo diferente, unido por una banda, unos conciertos de verano. Yo desde mi cama de Calas soñaba con la gran ciudad, una ciudad con grandes edificios, de noche, con las calles vacías y la gente sola en sus habitaciones soñando con amor. La encrucijada me llevaba a esa ciudad. No estás sola me encerraba en esa habitación esperando que alguien me sacara de mi realidad. La Reina de la noche me paseaba por las calles oscuras con grandes farolas. Un caballo lleno de sangre me daba miedo, por su adicción, por su droga. Boabdil el chico se va al norte me entristecía, todavía lo hace. Por todo lo que tuve que dejar atrás y esa inevitable sensación de añoranza que me acompañará por siempre.

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