Isabel

Ya tengo roomates. Cuando era joven siempre quise compartir casa con amigos, y resulta que vengo a hacerlo ahora, a los 34.

Pero hoy os quiero contar la historia de la madre de Bety, mi compañera de casa. Aventurera como ella sola, profesora de manualidades y consejera del partido político PRI de México, Isabel llegó a casa el domingo con su hija, para eso de hacer la transición más llevadera. Ayer lunes, Bety y yo salimos para el trabajo (trabajamos en la misma oficina, por cierto. También Adrián, mi otro roomate). Pues Isa se quedó sola en casa pero a eso de las dos de la tarde se aburrió y decidió salir a pasear. Como no encontraba nada más que casas, optó por subir a un autobús para llegar a algún lugar comercial. Terminó en Sunset Place. Para los que no conocen, más o menos unos 10 kilómetros de casa, que no necesariamente significa que está lejos. De hecho, relativamente cerca. Bueno, resulta que cuando decidió regresar le mostró la dirección de casa a un chofer de autobús para que la guiara. Para los que no conocen Miami, el transporte público es un desastre. Pues nada, la señora llegó a la 141 y la 74, se acercó a una casa que se parecía a la mía pero la llave no le abría la puerta. Tras varios intentos escuchó una voz argentina:

–    Che, señora. Que hacés en mi casa?
–    Pos, m’hija viva aquí señor.
–    Cómo que su hija vive aquí? Estás tarada?
–    Sí. Mire nomás la dirección.
–    Bolu… su hija vive en la 141 y la 74 del sur, y esto es la 141 y la 74 del NW.
–    Hijole.

El argentino llegaba de correr y se encontró una señora tratando de abrir la puerta de su casa. Solo que la casa que Isa creía que era la mía estaba a más de 300 calles de distancia. De miedo. Nada, que el pibe le dijo que autobús tomar para regresar a casa, solo con el pequeño inconveniente que era el bus equivocado y la ñora terminó en el Downtown. De ahí se coló en el Metro de entrada, y de salida, porque en Miami necesitas ticket para entrar y para salir del Metro. Así de chulos somos. No tenemos un Metro decente ni eficiente, pero si te colaste para entrar te tienes que descolar para salir. La cuestión es que a las ocho de la noche Isa ya estaba en la parada del Dadeland Mall Sur donde Bety y yo la pasaríamos a buscar.  Alguien del metro del Downtown la advirtió:

–    Señora, usted está loca? Y si la rapta algún tipo de esos…
–    Orale, mire y si me lo como yo a él… de canibal.

Toma.

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1 comentario

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Una respuesta a “Isabel

  1. Uff, yo soy esta señora, y me quedo clavada en la calle, de miedo a perderme más, si cabe aún’¡¡¡ Si tu supieras el pánico que le tengo a perderme. Me bajo del tren y no sé si tengo que tirar para la derecha o para la izquierda.. Qué señora más valiente¡¡
    Bueno, creo que vas a estar, si más no, entretenido, 🙂

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