Un día inolvidable

Mi día comenzó a las 3:30 AM con la desagradable devastadora realización que me había olvidado buscar el dorsal para mi carrera, después de haber estado preparándola por cuatro meses. Simplemente me olvidé. Tan fácil y simple como eso. Cuatro meses entrenando, casi 160 kilómetros recorridos, muchas horas, estiramientos, risas con los compañeros, pero el viernes me olvidé ir a buscar el número. Cómo pretendía correr la carrera? No me lo planteé, simplemente me olvidé buscar el maldito número.

El día no mejoraría con la definitiva partida de mi mujer y mis hijos. Así de simple. La mudanza llegó a su fin, mi completa soledad a un comienzo. Por suerte tengo dos roomates, Adrián y Bety, a pesar de que siento el mismo dolor. La casa parece más grande que nunca, el pasillo hacia mi habitación más largo, el silencio más profunda, mi cama más amplía. La utilizaré completa? O seguiré solo ocupando mi lado, el de siempre? Por si acaso, para no perder la costumbre. Aunque no lo pienso ocupar, el otro lado, por mucho, mucho tiempo.

Y así llegó a su fin este gran día, con los pies adoloridos por la cantidad de cosas que se me han caído encima en estos dos días de mudanza. Ayer, mientras pasaba unos libros de una librería a la otra, se me cayó uno medianamente grueso de punta en el dedo gordo del pie izquierdo. Tengo más de 600 libros, éste en particular no es mío, pero de los seiscientos se me cayó precisamente éste en el dedo gordo del pie izquierdo: Lies at the altar (mentirás en el altar) Manda huevos.

Son las nueve de la noche y me di de plazo para destrozarme hasta las diez. Salí por ahí, me comí una hamburguesa doble con queso y bacon, patatas fritas, cacahuetes e iba de camino al helado pero me arrepentí. No por no hacerme mierda, sino porque iba a explotar. En una hora cambio mi vida, aunque no prometo caer una vez más como lo hice hoy, pero al menos ya preparé la ropa para el gimnasio de mañana a las 6AM.

1 comentario

Archivado bajo Reflexión

Una respuesta a “Un día inolvidable

  1. Lari

    It was a hard day. Very hard. Se me hace un nudo en la garganta cada vez que pienso en todo lo que vivimos en esa casa. Pero me alegra saber que tu sigues alli y los ninos disfrutaran de ella.
    Gracias por todo, son tantas cosas, pero no puedo escribir mas por que las lagrimas no me dejan ver la pantalla. 😦 🙂

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