Sebas cumplió cuatro años

Hoy fue el cumpleaños de Sebas, mi segundo hijo. La fiesta empezó a las tres, pero en realidad para nosotros comenzó todo el miércoles pasado, bueno en realidad meses atrás cuando decidimos hacer esta fiesta y arrancamos con las preparaciones. Hoy Sebas cumplió 4 años y me alegro tanto de haber estado aquí.

Los que me conocen saben que Sebitas y yo no comenzamos con el pie derecho. Vamos, que desde que nació siento que le debo algo, y en realidad es así, aunque nunca se lo pueda pagar. Siempre había escuchado de los mayores eso de que a tus hijos se les quiere por igual, pero diferente. Yo los quiero a los dos por igual, aunque con Sebas es diferente. Quizá por esa deuda que tengo con él, o quizá por ser el pequeño, o quizá porque durante sus dos primeros años, para él solo existía su madre: y con razón. El caso es que cuando optamos por no viajar a Disney y hacerle su “primera” fiesta de cumpleaños decidí que haría lo necesario paara fuera lo más especial posible.

Desde el miércoles comencé limpiando la piscina que estaba echa un asco. Le di la primera pasada a todo el patio que estaba de terror. Contraté un “Bounce house”, una casa de esas de aire en forma de Cocodrilo. Chulísima. Ayer viernes terminamos de limpiar el patio, Lari contrató un show de animales, hicimos la compra, preparamos guacamole, hice una tortilla, bandeja de queso, chorizo y jamón. En la barbacoa, hoy asé hamburguesas y perritos, hot dogs para los invitados. Compramos unos wraps, hice una ensalada griega, al horno pusimos mini kissch (ya sé que no se escribe así pero llevo bromeando toda la semana con eso). Lo más probable no sea ni gracioso porque nadie se ha reído las distintas veces que lo he dicho, pero la verdad es que no se como carajo se escribe, por eso hice la broma. Ala.

Pues nada, que a las tres de la tarde del sábado ya no podíamos con nuestro alma, y acababa de comenzar la fiesta. Los niños alucinaron con los animales: osos hormigueros, tortugas, zorros, puercoespín, perezosos, zorrillo, alligator y muchos otros que ya no recuerdo. Si alucinaron con los animales, fliparon con la casa inflable. No pararon de saltar, subir las escaleras, lanzarse por el tobogán, subirse en las paredes, en fin, por lo menos dos mil calorías habrán quemado hoy.

Ya recogí todo, limpié el patio, arreglé la cocina. Lari está bañando a los niños. La hinchazón de pies que tengo es tremenda pero cuando recuerdo la sonrisa de Sebas desaparecen todos los dolores. Mereció la pena. Lo repetiremos el año que viene. Ojalá todos juntos.

Te quiero Sebas.

2 comentarios

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2 Respuestas a “Sebas cumplió cuatro años

  1. Hola,

    He estado visitando tu blog casi cada día… Felicidades por la parte que te toca. Desde luego que la sonrisa de un hijo es la mejor terapia que puede uno recibir. El mío hace unos días me sorprendió cuando jugando le pedí que por favor parara (lo tenía encima, aplastándome) y me dijo: No mama, quiero hacerte reir… Parece que no están, pero están.

  2. Gracias Mara. Me gustan mucho tus comentarios. 🙂

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