Archivo diario: Sábado, 13 noviembre, 2010

U2, una ventana en el cielo

La música no existiría para mi sin U2. Los descubrí una tarde de invierno en Mallorca, temprano en los 90, en una cinta amarilla pálida, con las letras gastadas, seguramente era de mi tío. No sabía cual era la cara A, solo la coloqué en el radio cassette que él me había regalado para mi comunión y comenzaron a sonar los primeros acordes de Where the Streets have no Name. Mi vida cambió. Pensaréis que exagero, pero no . A mi no me gustan muchos grupos, me gustan muchas canciones, pero no muchos grupos. U2 es por el único que pagaría cualquier cantidad por verlos una y otra vez. No soy como vosotros que tenéis muchísimos grupos favoritos, que disfrutan cualquier concierto, no, yo solo pago por U2. No digo que sea ni mejor, ni peor, solo es lo que es.

Luego robé una cinta del bar de la piscina del Hotel Canarios, mi primer trabajo (sin contar las bodas y comuniones con mi tío). Era el disco en directo Under a Red blood sky 1983. Sonó Gloria, I Will Follow, Sunday Bloody Sunday y 40, y yo sentí la ansiedad de tener que conocerlos. Cómo existía un grupo así y yo no sabía nada de ellos. Era el verano de 1993 y había descubierto la música. Compré Achtung Baby, luego Zooropa, más tarde Pop y regresé a sus inicios Boy, War, The Unforgettable Fire (mis disco favorito), luego All that you can leave behind, How to dismantle an atomic Bomb y No line on the Horizon.

Unas canciones buenas, otras no tanto. Épocas magnificas, otras para el olvido. Pero U2 siempre ha estado a mi lado, y yo al suyo. Toda mi vida esperando ir a un concierto para luego olvidarlo después de la catástrofe que sucedió en el tour de Pop en 1998. Compré los tickets en febrero para el concierto de noviembre. Seguro de haber comprado los más caros y más cercanos al escenario, al llegar al concierto descubrí que eran del nivel 400 en un estadio de 80 mil personas. Una desgracia. Una ruina. El disco era una mierda, nunca me gustó, pero al menos quería verlos de cerca. Olvidé que había cumplido mi sueño de ver U2 en vivo debido a la tormentosa experiencia.

Pasaron los años y debuté con All that you can leave behind en marzo del 2002 con Lari. Abrían su gira y ahí estaba yo. Meses después cerraban el tour en diciembre, un domingo. Vino Carlos Millet a Miami para ver el regreso de Jordan pero aprovechamos para ver el cierre de la gira y un partido de los Dolphins. Fue la hostia. Nos compramos los tickets dos días antes del concierto por lo que nos tocaron detrás del escenario. Fue increíble. Estábamos a metros de Bono. Luego vi con mi hermano y Lari How to dismantle an atomic bomb. Cumplí mi sueño.

Por años he utilizado a U2 como la música que no me recuerda a nada, la música que me centra, que me equilibra. No he dejado que nada ni nadie manche nuestra relación. Ni novias del pasado, ni lugares que he recorrido, ninguna calle, ni coche con las ventanas bajadas. A pesar de que recuerdo muchas situaciones con su música, al escucharla, solo regreso a aquella habitación de Mallorca a principio de los 90, y no siento nada, nada me afecta. Me da fuerza, euforia.

Hoy Marcos descubrió U2. Me encargaré de que su leyenda continúe.

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