Archivo diario: Sábado, 16 octubre, 2010

Mi primer día en Yoga

Siempre pensé que la Yoga relajaba. Que solo era tirarse al suelo, respirar, retorcerse y cerrar los ojos. Hoy después de correr nuestras 4 millas hicimos 40 minutos de Yoga. Quedé destrozado, ahhh pero bien relajado.

Entonces confirmé lo que ya sabía, la Yoga me relajó, pero no sin antes hacerme sufrir con una serie de estiramientos que me fueron imposibles de completar. Nuestra profesora, una amiga de nuestro entrenador, estuvo espiritualmente magnifica. Sus piernas eran fuertes y flexibles, su acento tosco, pero relajante. “Belly in” nos decía. Lady, hace 14 años que no puedo meter la barriga. Estirar las piernas, encoger los hombros, respirar profundo. Muy relajante. Pensé que estaba haciéndolo bien, que era flexible por un momento en mi vida, hasta que me encontré en un espejo del lateral del gimnasio. What the fuck? ¿Quién es el gordo acartonado ese? Mierda, era yo.

Al final nos tumbamos boca arriba, haciendo un esfuerzo por concentrarnos en cada parte del cuerpo, desde los dedos de los pies hasta la mandíbula. La profesora rozó sus manos a pocos centímetros de nuestra frente, y pudimos oler el aroma que desprendían. Un momento de enamoramiento espiritual.

Hoy fue mi primera clase de Yoga, y a pesar de que seguro no tomaré otra en mucho tiempo, al menos me sirvió para quitarme el tic que tenía en mi párpado izquierdo.

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