Archivo diario: Lunes, 12 julio, 2010

Gracias África, gracias España

África nos acogió como a sus hijos. Sudáfrica nos trató sin prejuicio, sin complejos. Durante cuarenta días fuimos todos del mismo color, de la misma raza, todos hablamos el mismo idioma. Y no fue el idioma del fútbol, esa fue la herramienta para unirnos, la lengua que hablamos todos unidos fue la de la humanidad, la de la igualdad, la del cariño y la comprensión. Zulu, hindú, mexicanos, colombianos y españoles, todos convivimos durante más de un mes para celebrar el mayor evento deportivo con una sola preocupación: el bienestar de nuestro compañero. 

La convivencia en África nos ha enseñado muchas cosas, la más importante ha sido la importancia de perdonar y olvidar. Un pueblo que hace menos de treinta años era todavía maltratado y perseguido, y que hoy, puede decir orgulloso que ha sabido perdonar y ha abierto sus brazos a todos los que viajamos a este hermoso país. Sus sonrisas, su bondad, su inocencia, la felicidad que radian sus ojos será imposible olvidar. Extrañaré sus apretones de mano rozando el dedo pulgar, sus abrazos, los partidos de fútbol en el lobby del hotel, el playstation, el Waka, Waka (This is Africa) de Shakira, las horas en el coche perdidos por Johannesburgo, sus animales, sus paisajes, su comida y sobre todo, su cariño. Las horas en el centro de prensa, las bromas con Gastón, las risas con Horacio, Erick, Alan, Enrique, Adrián y mi talismán Luis Rey Picazo Camacho. La suma del otro talismán Rafa. Todos los compañeros, Ricky, Alvaro, Brian, Miguel, Bedoya, Laura, Darío y sobre todo Sergio, una gran persona con un gran corazón. Su amigo Federico, quien me regaló entradas para todos partidos. Gracias Fede desde lo más profundo de mi corazón.

Este Mundial nos cambiará la vida a todos, como profesionales y como seres humanos. A mí, ya me la ha cambiado. Ayer, fue el día más maravilloso que jamás pude imaginar. Despertar el domingo de la final de la Copa del Mundo con los nervios de que mi equipo jugaba esa noche es indescriptible. Escuchar el himno español ante 90 mil personas es lo más emocionante que jamás he vivido. Estuve de pié toda la primera mitad, muriéndome de frío, aún así le dí mi gorro de España a una señora sudafricana que estaba congelándose la pobre. Le dije que nos daría suerte, y nos la dio. Mi primer gorro se lo di a un niño que pedía dinero en la puerta del estadio de Pretoria, contra Chile. Mi bufanda de la suerte se la di al guardia de seguridad que me llevó en nuestra van al aeropuerto de camino a Ciudad del Cabo para el partido de Portugal. Y ayer a esta señora, todos nos dieron suerte.

En la segunda parte me fui al asiento que tenía asignado, justo en el corner dónde celebró Andrés Iniesta. Esa pelota la empujamos los 46 millones de españoles y cuando entró no pude más que sentarme a llorar, no podía parar de llorar. Me imaginé a mis hijos gritando enfrente del televisor en Cancún, sin entender la repercusión de lo que estaban viendo. A Lari gritando de alegría por mí. Gracias por aguantarme mi vida y por perdonar. Vi a mi hermano llorando, abrazo a Raúl. Recordé a todos los amigos que me dieron ánimo, que desearon que ganara España. Por mi cabeza pasaron todos los momentos amargos del pasado. Yo seguía sentado, llorando. Los compañeros me abrazaban y besaban mi calva, Fernando Otatti, Diego Balado, Mónica Carrillo, Lourdes Torres, Kryessels, todos me abrazaban, yo no podía parar de llorar. Me acordé de mi abuelo, le volví a pedir perdón por no viajar a despedirlo cuando murió, aunque sé que él también empujó ese balón de Iniesta y lo celebró, allí lejos, pero bien cerca del Soccer City. Te quiero y ojalá hubieras estado conmigo en la grada. Me acordé de Sebitas, perdón por no verte nacer mi amor. De mi padre y su cáncer, de mi madre y su cariño, de mi hermana y sus besos, me acordé de todos sin poder parar de llorar. No sé por qué un gol significó tanto para mí, pero lo hizo.

Ahora solo quiero volver a casa y recordar el resto de mi vida ese momento. Gracias África, gracias a tu gente, gracias al fútbol, gracias España, gracias a la Selección, gracias por los goles. Gracias por haber nacido en ese bello país.

Nunca olvidaré. Gracias.

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