Archivo diario: Sábado, 15 mayo, 2010

Mi mente cree que soy deportista…

A pesar de estar veinte libras más gordo de lo que debería ser mi peso ideal, todavía pienso que soy un deportista decente. Desde que recuerdo fui siempre el mejor o de los mejores entre mis amigos en cualquier deporte. Jugando al fútbol en Calas era de los mejores, en la bicicleta en Calas el más rápido, también el mejor en el tenis, segundo en el básquet y la piscina (hay dominaba Carlos) a lo que mi mente se acostumbró y todavía me traiciona haciéndome creer que soy buen deportista. A medida que fui creciendo la competencia fue mayor, claro, por ejemplo en mi club de atletismo no era de los mejores ni mucho menos aunque también tengo que decir que seríamos los 20 chicos más en forma de Mallorca o así lo marcaban las carreras por la isla.

La Nike nos invitó a San Francisco para participar en su prueba atlética SPARQ. La prueba sirve, en pocas palabras, para medir qué tipo de atleta eres. El test SPARQ se centra precisamente en sus siglas: Speed – Power – Agility – Reaction – Quickness y con una serie de pruebas se consigue un número que marca tu puntuación SPARQ que oscila entre 0 y 130 puntos. Nike realiza este test en 18 ciudades de Estados Unidos donde cualquier joven que esté entre los grados 10, 11 y 12 de la secundaria puede participar gratis. Después de recibir la puntuación SPARQ la Nike se la entrega a todas las universidades del país, o sea, es una manera de buscar talento o de realizar una selección natural de los jóvenes del país. Entre las pruebas se corren 40 yardas, se realiza una prueba de cambio de dirección donde se toca una línea a la derecha, se corren 10 yardas en otro dirección para tocar otra línea y regresar al punto de salida, se lanza una bola de tres libras con las rodillas en el suelo y se realiza un salto vertical. Las puntuaciones de cada prueba se ingresan en una computadora y con una serie de cuentas matemáticas se convierten en un puntaje SPARQ. Tim Tebow, el nuevo quarterback de los Broncos de Denver hizo una marca de 96 sobre 130, hoy un chico consiguió un 116. Tebow es considerado el mejor jugador de la historial del fútbol americano colegial, por lo que yo comencé mi prueba con ese número en mente. Para terminar la explicación, las marcas de cada prueba se comparan con el peso y la altura del deportista. O sea, alguien que pese 200 libras no se le penaliza al marcar un tiempo de carrera más lento en cambio sí debe lanzar la bola más lejos desde sus rodillas, ya que un chico que tenga ese peso lo más probable tendría una posición en el campo que no requiera correr tan rápido, en cambio sí necesitará explosión y fuerza.

Empecé corriendo las 40 yardas donde hice 6 segundos, a 1.7 del 4.3 que es el récord en la historia de esta prueba. Pensé que si no llegaba al puntaje de 96 de Tim Tebow al menos estaría entre el 50 y 60 que es el promedio de los jóvenes del High School. Pensé que tendría el mismo físico de un chaval de 14 años (qué ingenuo). La siguiente prueba era el cambio de dirección (Agility Shuttle en inglés) y la misma trata de medir la agilidad y velocidad de reacción del jugador. Ahí fui el más rápido de mi grupo con 4.7 segundos, a solo 6 décimas de los más jóvenes. Mi esperanza de conseguir un puntaje de 60 aumentaban, o quizá 70, por qué no. La cuestión es que esperaba confirmar lo que mi mente aún cree, que soy todavía un deportista y que nunca tuve una oportunidad de probarlo. Mi lanzamiento de bola dio pena, solo conseguí 22 yardas. Y a pesar de que Tim Tebow me dio una clase personal de cómo conseguir inercia con los brazos para poder saltar verticalmente más alto solo puede levantar mis 210 libras 16 pulgadas.

Pues nada, que al final mi puntuación fue de 22.8. Lo que en realidad confirmó que estoy pasado de peso, en muy mala forma física y nunca seré deportista profesional. A ver si mi mente deja ya de decirme gilipolleces.

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