Archivo diario: Miércoles, 5 mayo, 2010

Los pelos de la nariz

Me preguntó Marcos el otro día en la piscina “¿Papi, por qué tienes pelos en la nariz?” No quise explicarle ese rollo de que los pelos te protegen de las impurezas y luego se te forman los mocarros esos horribles. O sea que le dije que los papás tenemos pelo indeseados por todos los lados “¿Ves los que tiene papi en las orejas Marcos?” Lo cierto es que los pelos de la nariz son horribles.

La primera vez que me compré una maquinilla de cortar los pelos de la nariz me la pasé por tanto tiempo que quedé totalmente depilado. Estuve varios días, mientras me iban creciendo, con un escozor horrible al pincharme los pelos dentro de la nariz. (Si alguien se ha afeitado ciertas partes sabrá a qué me refiero. Lo mío fue por el transplante, degenerados). En ocasiones salen unos blancos, largos y apuntando para otro lado. Una especie de pelo rebelde que cuando, después de varios intentos, consigues arrancarlo se te arruga la cara del dolor y termina cayéndote una lágrima. Hay otros hombres que van más au natural y no se los cortan nunca. Tienen una mata de pelos acumulada al frente de la nariz, situación que me desespera porque cuando hablan los pelos se van moviendo al son de su conversación y no puedo quitarle la vista de encima.

A otros nos crecen en las orejas, aunque algunos no se pasan la maquinita. El otro día me di cuenta de alguien que tiene un matorral en cada oreja y cuando hablamos no puedo no fijar mi vista en esos arbustos negros. Me pasa lo que a Austin Powers con la verruga del pavo ese de la peli “mole, mole, mole“.

Lo cierto es que los pelos son una mierda. Se parecen a la hierba mala de mi jardín, salen en lugares poco comunes y es imposible acabar con ellos.

Marcos también me preguntó por qué tengo los pezones de color pink. Ahí ya no supe que carajo decirle.

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