Archivo mensual: mayo 2010

Lulu´s trip

Podría contaros de nuevo mi viaje desde Virginia a Miami, pero creo que lo más conveniente es que lo reviváis en mis cuentas de Facebook y Twitter.

El relato incluye fotos de mi padre, mi suegra y, como no, Lulu.

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Fotos del viaje

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De camino a Virgina Beach

Hoy viajo a Virgina Beach para buscar al perro de mi suegra. Son las 6 de la mañana, viajo en avión con mi padre a las 8 y media, llegamos a Virgina a la 1 del medio día y para las 3 de la tarde partimos en coche para Miami. El perro de mi suegra es de la “marca” Pug, y esos bichos tienen un problema respiratorio que no les pertime viajar en avión los meses de verano, mejor dicho, ninguna aerolínea los vuela entre mayo y septiembre.

El camino de Virginia a Miami es espectacular. La salida de Virgina y las Carolinas, con esos árboles en esta época llenos de flores, un paisaje de postal. Son 16 horas de camino, quizá un poco menos porque no pararemos tantas veces como hicimos con los niños cuando fuimos en Thanksgiving.

Bueno, ahora me voy que me deja el avión. El trayecto lo podéis ir siguiendo en Facebook y Twitter.

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You never go back, you never go back

Me queda menos de una semana para ir a Sudáfrica. Como os habréis dado cuenta, no he estado hablando mucho del viaje. Por varias razones. Primero porque tengo más trabajo que Santa Claus el 24 de diciembre y segundo porque suele dar mala suerte hablar de las cosas que quieres que salgan bien.

Estoy muy emocionado, estresado, ansioso, nervioso, cansado, tenso, histérico y alterado. O sea, dadme el beneficio de la duda ante mi mala contestación.

Os dejo el video del segmento de esta mañana en Despierta América
http://futbol.univision.com/fifacopamundial/videos/video/2010-05-28/sorpresas-en-univisiondeportescom

Por cierto. Le pregunté a Marcos y Sebas ¿queréis ver a papi en la tele? Y contestaron, los dos al unísono, un sincero y amargo NO. Eh ¿cómo? Bien.

¡VAMOOOS ESPAÑAAAA!

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El sastre

Hoy me compré dos trajes, cuatro camisas, dos corbatas, un par de zapatos y un cinturón. Fui a una tienda de esas que tienen sastre, que te suben en una tarima enfrente de tres espejos y te masajean por todos lados. Siempre me han gustado los trabajos artesanales, y también los trabajos que involucran manualidades. Ver pintar, esculpir o tocar un instrumento son de cajón. Pero también ver al alfarero, al mecánico o al carpintero. Al peluquero, cocinero o hasta al herrero. Creo que comparto esa sensación con muchos de vosotros, y los de ahí afuera, por eso del éxito de tantos canales de televisión donde muestran a estos currantes en acción. De pequeño me pasaba horas viendo a los únicos tres albañiles que había en Calas de Mallorca hacer los caminos de piedra mallorquina y cemento. Me encantaba el olor al serrín de la carpintería de mi calle en Palma, y mucho más su textura rizada, cubriendo el todo el suelo como si fuera una larga melena rubia llena de tirabuzones. Son incalculables las horas que he visto a mi padre, en mis 33 años, laburar en todo tipo de proyectos. Fontanería, electricidad, carpintería, albañilería y hasta cristalería. Siempre lo he disfrutado. Hoy descubrí una profesión más para mi baúl de trabajos admirables. El sastre.

Su mérito tienen también los chicos de sexualidad dudosa que te miden el traje, te “matchean” el color de la camisa, la corbata y los zapatos. Reconozco que soy un desastre para esas cosas. Solo sé que una camisa de rayas no pega con una corbata similar. O que una corbata roja o amarilla va bien con una camisa blanca, pero poco más. El sujeto te mide el pecho, la espalda, los brazos y el cuello desde una incómoda cercanía, respirándote tan cerca que consigues olerle el desayuno de hace tres días. Te coloca la chaqueta y te mira hacia abajo, con la cabeza levantada y los ojos cayendo de arriba abajo, relamiéndose entre un “you look very nice”. Y en realidad tiene razón, no por la percha sino por los $400 pavos del traje. Lo cierto es que toda mona vestida de traje, mira que luce bien la cabrona. El caso es que tiene su mérito saber si un traje le queda bien a un hombre o no, y combinar corbatas con camisas y camisas con trajes y trajes con corbatas será algo que nunca me preocupe en aprender, porque lo considero muy complicado. Pero una vez subido en el pedestal para ser arreglado por un sastre, ahí sí que me quito el sombrero (que fue lo único que me faltó comprar).

Te mide el pantalón de ancho y de largo, y con una tiza va haciendo unas marcas que parecen las que había en los campos de trigo de la película Signs. Te arregla la camisa. Te acomoda la chaqueta. Todo, con arte y sabiduría.

No tiene nada que ver pero me acordé que el mejor peluquero para el hombre es el barbero, y el mejor modisto, el sastre.

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De locos

Lo bueno del Mundial es eso, que llega el Mundial. Lo malo del Mundial es que todo el mundo de repente sabe de fútbol.

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Anoche fui al baño

Anoche me levanté al baño por primera vez en meses. ¿Y por qué os cuento este innecesario detalle sobre esta necesaria necesidad? Pues para que entendáis lo que me pasó anoche.

No comí nada en todo el día. Una lentejas a las 2, un café cubano a las 3 y a las 9 de la noche me tiré otro café. De camino a casa a las 11 me dio una taquicardia del carajo. Sentía una presión en la parte de atrás de cuello como si la sangre no me pasara. Los oídos me pitaban y estaba mareado. Bueno, dije, hasta aquí llegué. Se jodió el Mundial, se jodió todo. Tanto trabajo para acabar con un paro cardíaco en la US1 a 17 días del Mundial, seré gilipollas. Llamé a mi doctor personal, el Pelao. Me dijo que la única solución ahora, ya que no podía vomitar el café, era beber mucha agua. En el coche que manejaba, uno de esos prestados que nos dan en el trabajo, había una botella de medio litro de agua. Me la eché de un golpe. Llegué a casa, la rellené y me la tragué en 12 segundos. Comí unas lentejas, me tumbé en el sofá y me dio indigestión. Me comí dos tabletas de Almax, una maravilla made in Spain. Me fui a la cama, abracé a Lari y desperté a media noche con la vejiga a punto de estallar. Por eso fui al baño por primera vez en meses.

Ya no tomo más café.

Peace.

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