Archivo diario: Sábado, 17 abril, 2010

Permiso para dormir

Ayer desperté a las tres de la madrugada para ver la carrera de Fórmula Uno. Después de dos horas de apasionantes adelantamientos regresé a la cama y por el pasillo sentí una gran ilusión por tener sueño y poder dormir.

Es algo mágico el poder dormir legítimamente. O sea, no dormir a las diez de la mañana, ni a las tres de la tarde, dormir en la noche, cuando lo pide el cuerpo y sin que nadie te juzgue. En mi caso mi mujer, claro. La sensación es de tal satisfacción que hasta siento un hormigueo que me recorre el cuerpo. Al acostarme me estiro como un perro al sol. Froto las piernas y los pies en las sábanas frescas, disfrutando al máximo el placer de poder dormir con permiso.

Dos horas después mi hijo pequeño, luego mi sobrino y diez minutos más tarde mi hijo mayor estropearon todas mis sensaciones.

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